Paro y Asamblea abierta en el Liceo Nº 3 /
Docentes, familias y autoridades buscan respuestas ante hechos de violencia
Una asamblea abierta reunió a la comunidad educativa en la tarde de ayer, tras un episodio que generó miedo entre estudiantes y funcionarios. Reclaman acciones del Estado y un abordaje integral del problema.
El Liceo Nº 3 “José Pereira Rodríguez” atraviesa momentos de preocupación tras una serie de situaciones que han encendido las alarmas dentro y fuera del aula. En este contexto, docentes, padres, autoridades y representantes sindicales se reunieron en una asamblea abierta para analizar lo sucedido recientemente y delinear posibles respuestas frente a un fenómeno que, según advierten, no es aislado ni reciente. Leonardo Dalmao, integrante de FENAPES en Salto explicó que el objetivo principal del encuentro fue generar un espacio de intercambio entre todos los actores involucrados. “La idea es, primero, ocuparnos como docentes y también como colectivo sindicalizado de situaciones que sabemos que no nacen exclusivamente dentro del liceo, sino que responden a problemas sociales más amplios que terminan impactando en la convivencia educativa”. El episodio que motivó la reunión ocurrido el día anterior en la institución se inscribe en una serie de hechos que, según los docentes, muestran una escalada en el tiempo. “No es algo de este mes o de este año, sino que viene sucediendo desde hace tiempo y en distintas formas”, advirtió Dalmao. En ese sentido, subrayó la importancia de escuchar todas las voces para comprender lo ocurrido y construir soluciones colectivas.
Clima de temor en la comunidad educativa
Un aspecto que preocupa surgió durante la asamblea fue el clima de miedo que afecta tanto a estudiantes como a trabajadores del liceo. “Hay mucha gente con miedo, estudiantes, funcionarios. Y ese miedo tiene causas concretas, no es una percepción aislada”. Este escenario, impacta directamente en el proceso educativo. La inseguridad y la tensión dificultan el desarrollo normal de las clases y afectan el rendimiento académico de los alumnos. “Es complejo sostener un proceso de enseñanza-aprendizaje cuando hay chiquilines que están asustados”. Además, se mencionó que algunas de estas situaciones están vinculadas a fenómenos más amplios, incluso de carácter regional. En particular, se hizo referencia a desafíos virales que circulan en redes sociales y que, en algunos casos, derivan en consecuencias graves dentro de los centros educativos.
Un problema que excede al aula
Dalmao señaló que el problema tiene múltiples dimensiones. “Esto es parte de cómo está funcionando la sociedad. Hay muchos actores que tienen que involucrarse y hay cosas que tienen que cambiar más allá del liceo”. En esa línea, se apuntó al rol central del Estado, tanto en la generación de políticas educativas como en la garantía de condiciones adecuadas para el desarrollo de la enseñanza. “El Estado es responsable de las condiciones materiales y simbólicas en las que se da el aprendizaje, y también de garantizar el cuidado”. Asimismo, se planteó la necesidad de abordar aspectos culturales vinculados a la convivencia y la forma en que las personas se relacionan. “Vivimos en una sociedad donde muchas veces se profundiza el individualismo y se deja de lado al otro. Eso también impacta en lo que pasa dentro del aula”.
Reclamos por más recursos y apoyo
Otro de los puntos centrales del debate fue la falta de recursos en el sistema educativo. Los docentes señalaron que existen demandas históricas que siguen sin resolverse, como la necesidad de reducir la cantidad de estudiantes por grupo, incorporar más funcionarios y contar con equipos multidisciplinarios. “Se requieren mejores condiciones edilicias, más personal y recursos para atender situaciones complejas que se dan a diario. Pero la realidad es que el presupuesto no acompaña esas necesidades”. También se mencionó la importancia de contar con personal dedicado a tareas de seguridad y portería, especialmente en contextos donde se registran episodios de violencia.
Medidas y próximos pasos
Como primera medida, el colectivo docente resolvió realizar un paro, entendido como una forma de visibilizar la problemática y generar un espacio de reflexión. “Sabemos que afecta las clases, pero también es una herramienta de denuncia y una pausa necesaria para pensar qué está pasando y qué podemos hacer”. La asamblea dejó claro que existe disposición al diálogo y al trabajo conjunto entre docentes, familias y autoridades. Sin embargo, también evidenció la urgencia de respuestas concretas y sostenidas en el tiempo.