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En el marco del Día Internacional del Niño por Nacer, que se conmemora cada 25 de marzo, el grupo Pro Vida y Familia de Salto anunció una serie de actividades destinadas a generar reflexión, sensibilización y debate en la comunidad. La iniciativa, que combina instancias religiosas con una movilización pública, busca poner en agenda temas como la maternidad, la baja natalidad y las consecuencias del aborto, desde una perspectiva centrada en la contención y el acompañamiento.

La propuesta fue divulgada en una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, donde participaron integrantes del colectivo, entre ellas Elsa Sierra y Carolina Abogadro. Ambas destacaron la importancia de abrir espacios de diálogo en torno a una temática que consideran central para el presente y futuro de la sociedad.

Una fecha con alcance internacional

El Día del Niño por Nacer tuvo su origen en Argentina en 1999 y, con el paso de los años, se extendió a diversos países de América Latina, consolidándose como una jornada de alcance internacional. En Salto, la conmemoración se desarrollará en dos instancias diferenciadas. Por un lado, el 25 de marzo estará dedicado a actividades de carácter religioso. La jornada incluirá un rosario a las 18:30 y una misa a las 19:00 en la Catedral, además de un espacio de oración perpetua en la capilla ubicada en el barrio Mitre. Durante la celebración litúrgica se realizará una bendición especial para mujeres embarazadas y para aquellas que desean ser madres. “Es un momento muy emotivo, donde participan no solo las madres, sino también sus familias y toda la comunidad”, explicó Abogadro. Según indicaron, en ediciones anteriores más de 20 mujeres embarazadas participaron de esta instancia.

Una marcha para visibilizar y reflexionar

La segunda parte de las actividades tendrá lugar el jueves 26 de marzo, con una convocatoria abierta a toda la comunidad. La marcha comenzará a las 17:30 en Plaza Artigas y culminará en Plaza Treinta y Tres, donde se desarrollará un cierre con testimonios. El objetivo de esta movilización es generar conciencia sobre el valor de la vida y promover la reflexión colectiva. “Cada fecha conmemorativa es una oportunidad para pensar como sociedad. En este caso, se trata de preguntarnos por qué celebramos este día y qué está pasando con la natalidad”.

En ese sentido, las organizadoras advirtieron sobre una disminución sostenida en los índices de natalidad, fenómeno que atribuyen a múltiples factores. Entre ellos mencionaron las dificultades económicas, el acceso a la vivienda, las exigencias laborales y también la legislación vigente en materia de interrupción voluntaria del embarazo. “Es un tema multifactorial que requiere políticas públicas que acompañen a la maternidad y la paternidad”.

El debate sobre el aborto y sus consecuencias

Uno de los ejes centrales planteados por el grupo Pro Vida y Familia es el impacto del aborto, tanto a nivel individual como social. Durante la entrevista, Elsa Sierra afirmó que en Uruguay “uno de cada cuatro embarazos termina en aborto” y señaló que se registran alrededor de 31 interrupciones diarias, según datos oficiales. Desde su perspectiva, estas cifras reflejan una problemática de gran magnitud que, a su entender, no siempre es abordada en profundidad. “Estamos frente a un drama social que deja secuelas”.

Sierra subrayó que, si bien la legislación prevé que las mujeres reciban información sobre las consecuencias del aborto, en la práctica muchas desconocen los posibles efectos emocionales y psicológicos. “No es solo el momento de la decisión. Hay un después que puede implicar culpa, angustia o depresión, incluso años más tarde”. Asimismo, destacó que estas experiencias no afectan únicamente a las mujeres, sino también a su entorno cercano, incluyendo parejas, familiares y amigos.

Acompañamiento y contención

Frente a este escenario, el colectivo enfatiza la importancia de brindar apoyo a mujeres que atraviesan embarazos no planificados o situaciones de vulnerabilidad. Según explicaron, su trabajo consiste en ofrecer información, escucha y contención, sin juzgar. “Lo que necesita una mujer en esa situación es una red de apoyo. Muchas veces está sola, con miedo o presionada por su entorno”. El grupo también trabaja con personas que han pasado por abortos y buscan procesar esa experiencia. En ese sentido, organizan instancias de acompañamiento y espacios de sanación donde se abordan las secuelas emocionales. “La información es clave para tomar decisiones libres. Pero también es fundamental saber que hay alternativas y que no están solas”.

Testimonios que buscan inspirar

Como parte del cierre de la marcha, se presentarán diversos testimonios que reflejan experiencias personales vinculadas a la maternidad. Entre ellos, se incluirán relatos de mujeres que decidieron continuar con sus embarazos en contextos adversos, así como también casos de quienes han atravesado abortos. Uno de los testimonios destacados será el de una mujer que logró combinar la crianza de cuatro hijos con su formación profesional en medicina, como ejemplo de que es posible conciliar distintos aspectos de la vida. “La idea es mostrar realidades diversas y abrir el panorama. Muchas veces se percibe el embarazo como un problema, pero también puede ser una oportunidad”.

Un llamado a la sociedad

Desde la organización remarcaron que las actividades están abiertas a toda la población, independientemente de sus creencias. Si bien el componente religioso forma parte de la propuesta, la marcha del 26 de marzo apunta a involucrar a la sociedad en su conjunto. “El llamado es a reflexionar, a informarse y a acompañar. No se trata de imponer una visión, sino de generar conciencia”. Para quienes deseen acercarse o necesiten apoyo, el grupo Pro Vida y Familia de Salto dispone de un número de contacto 098 933 166, a través del cual ofrecen orientación y asistencia.

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