Salto y una advertencia a tener en cuenta /
Uruguay está en corredor de tornados más activos del planeta
Los violentos vientos que azotaron el departamento de Salto, con ráfagas cercanas a los 130 kilómetros por hora y daños de enorme magnitud en viviendas, infraestructura y servicios públicos, reavivaron una pregunta inevitable: ¿se trató de un tornado? Aunque la confirmación técnica corresponde a los especialistas, lo sucedido vuelve a poner sobre la mesa una realidad poco conocida por buena parte de la población: Uruguay integra uno de los corredores de tornados más activos del planeta.
Ubicados en la 2ª Región con mayor ocurrencia de tornados
Lejos de ser un fenómeno excepcional o ajeno a nuestra geografía, los expertos sostienen que el país forma parte de la segunda región del mundo con mayor ocurrencia de tornados, solo por detrás del conocido "Tornado Alley" de Estados Unidos. Esta extensa franja comprende sectores de Argentina, el sur de Brasil, Paraguay y la totalidad del territorio uruguayo, donde las condiciones atmosféricas son propicias para la formación de tormentas severas. Las tormentas convectivas, habituales en Uruguay, nacen de la combinación de aire cálido y húmedo con masas de aire frío e inestabilidad atmosférica. Dependiendo de su intensidad, pueden generar lluvias intensas, granizo, fuertes ráfagas de viento y, en los casos más extremos, tornados.
Una actividad poco controlada y registrada
Sin embargo, existe una particularidad que hace que Uruguay aparezca con escasa actividad en los mapas internacionales. No es porque aquí no ocurran tornados, sino porque muchos de ellos nunca llegan a registrarse oficialmente. Especialistas de la Facultad de Ciencias explican que existe un importante sub registro. Mientras provincias argentinas como Entre Ríos o el estado brasileño de Río Grande do Sul muestran numerosos eventos documentados, en Uruguay apenas aparecen algunos pocos casos. La explicación es sencilla: el país carece del equipamiento necesario para detectarlos y tampoco dispone de un sistema organizado de reporte de estos fenómenos. Muchos tornados pueden desarrollarse en zonas rurales, durante la noche o en lugares donde nadie logra observarlos directamente. En numerosas ocasiones solo quedan las consecuencias: árboles arrancados de raíz, galpones destruidos, viviendas sin techo o animales desplazados por la violencia del viento.
Un potencial de tornados reales que llevaría a instalar radar en Salto
Las estimaciones científicas indican que en Uruguay se generan, al menos unas veinte veces al año, condiciones atmosféricas favorables para la formación de tornados. Un peligro potencial real. Uno de los grandes desafíos del país es la ausencia de un radar Doppler de doble polarización, tecnología que permite observar el desarrollo vertical de las tormentas y detectar la posible formación de tornados. Precisamente, el Instituto Uruguayo de Meteorología proyecta la instalación de uno de estos radares en Salto, en coordinación con Salto Grande, lo que representaría un importante avance para el monitoreo meteorológico nacional. Los especialistas advierten, sin embargo, que disponer de un radar no elimina el riesgo. Ningún país puede predecir un tornado con horas o días de anticipación. En el mejor de los casos, los avisos llegan apenas con algunos minutos de margen. Pero esos pocos minutos pueden resultar decisivos para activar protocolos de emergencia y proteger vidas.
La vigencia del cambio climático
A ello se suma otro elemento preocupante: el cambio climático. Los investigadores coinciden en que el aumento de la temperatura global favorece la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos. Lo ocurrido en Salto constituye mucho más que un episodio aislado. Es una señal de que Uruguay debe fortalecer sus sistemas de observación, alerta temprana y respuesta ante emergencias. La naturaleza ya está dando sus advertencias y, como sostienen los expertos, el momento de prepararse no es mañana, sino ahora.