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La ciudad de Salto busca recuperar su lugar como referencia cultural y turística del litoral uruguayo. En ese camino, el empresario del rubro espectáculos Víctor Hugo Solís se posiciona como uno de los principales impulsores de una nueva etapa, marcada por la llegada de eventos de gran nivel y una visión que apunta a revitalizar el turismo regional.

Durante una entrevista en el Streaming de Diario LA PRENSA, Solís repasó la evolución de los espectáculos en la ciudad, analizó los cambios en el consumo cultural y planteó la necesidad de una estrategia coordinada para atraer visitantes y dinamizar la economía local.

De la época dorada a un nuevo escenario

Salto supo vivir una etapa de esplendor en materia de eventos. Artistas internacionales y figuras icónicas de la música latinoamericana formaban parte habitual de la agenda local. “Era una época en la que la ciudad convocaba multitudes, impulsada también por el auge termal”, recordó el entrevistador, evocando nombres como Roberto Carlos, Sandro o Palito Ortega.

Sin embargo, con el paso del tiempo ese dinamismo fue disminuyendo. Según Solís, los cambios en la industria del entretenimiento y la aparición de nuevos formatos, como las discotecas en las décadas del 70 y 80, modificaron las preferencias del público y el tipo de eventos que se realizaban.

“El auge de las discotecas transformó todo. Había más de 30 orquestas en Salto, pero ese modelo fue cambiando con el tiempo”. A partir de allí, surgieron nuevas formas de producción de espectáculos, en las que el propio Solís tuvo un rol activo, organizando eventos que marcaron récords de convocatoria en la ciudad.

Eventos como motor de desarrollo

En la actualidad, el empresario apuesta a retomar esa tradición, pero adaptada a las nuevas dinámicas del mercado. Un ejemplo es el próximo show de la banda internacional Raza Negra, que ya ha generado un fuerte interés incluso meses antes de su realización.

“Ya se vendieron más de 3.000 entradas a seis meses del evento, y lo más llamativo es que el 60% corresponde a público de fuera de Salto”, destacó Solís. Este dato refleja, según su visión, el potencial que tienen los espectáculos como herramienta para atraer turismo.

El fenómeno también deja en evidencia una paradoja: mientras crece el interés externo, la respuesta local es más lenta. Por ello, el empresario insiste en la importancia de que los salteños acompañen estas iniciativas, no solo como público, sino como parte de una estrategia de desarrollo.

La necesidad de una estrategia integral

Más allá de los eventos en sí, Solís subraya que el verdadero desafío radica en articular una oferta turística completa. “No alcanza con traer un espectáculo. Tiene que haber coordinación con hoteles, gastronomía y servicios para aprovechar ese movimiento”.

En este sentido, remarcó el rol clave de las autoridades y de los distintos actores del sector. La planificación, según indicó, debería incluir calendarios de actividades, promociones conjuntas y una visión a largo plazo.

También planteó la necesidad de adaptarse a los cambios en el comportamiento del turista. “Antes la gente se quedaba diez días en un destino. Hoy los paquetes son de tres días en cada lugar. Eso obliga a repensar la oferta”.

Un potencial turístico desaprovechado

Para Solís, uno de los principales problemas de Salto es la falta de promoción de sus propios recursos. A pesar de contar con infraestructura hotelera, parques acuáticos, riqueza histórica y una ubicación estratégica, la ciudad no logra capitalizar todo su potencial.

“Se dejó de trabajar en captar turistas. Tenemos más de 30 millones de personas entre Buenos Aires y Porto Alegre, y hay que ir a buscarlos”.

Además, destacó el valor cultural de la región, mencionando sitios históricos y atractivos que podrían integrarse a una propuesta turística más sólida. “Tenemos historia, tenemos identidad, pero muchas veces no la mostramos como deberíamos”.

El rol de lo público y lo privado

Otro de los puntos centrales de su análisis es la relación entre el sector público y privado. Solís defendió el papel de los productores de eventos como generadores de inversión y empleo, y reclamó apoyo institucional en aspectos logísticos.

“No es la Intendencia la que trae los artistas, son empresas privadas que asumen el riesgo. Pero se necesita acompañamiento para que estos proyectos prosperen”.

Al mismo tiempo, insistió en la importancia de priorizar el trabajo local. En la organización de espectáculos, explicó, se busca involucrar a empresas y técnicos de la ciudad, generando un impacto económico directo.

Mirar hacia el futuro

De cara a los próximos años, Solís se muestra optimista, aunque consciente de los desafíos. Propone, entre otras ideas, el desarrollo de un turismo juvenil similar al de destinos internacionales y la creación de circuitos que mantengan actividad durante todo el año.

También considera fundamental mejorar la infraestructura y fortalecer la conectividad, aspectos que inciden directamente en la capacidad de atraer visitantes.

“Salto tiene todo para volver a ser la estrella del norte. Pero eso requiere trabajo conjunto, planificación y una apuesta firme por el turismo y la cultura”.

Una oportunidad para recuperar protagonismo

El impulso de nuevos espectáculos y la revalorización de los recursos locales abren una oportunidad concreta para reposicionar a Salto en el mapa regional. La experiencia demuestra que existe demanda y que el público responde cuando la propuesta es atractiva.

El desafío ahora es sostener ese impulso y transformarlo en una política sostenida que combine eventos, turismo e identidad cultural.

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