Yankees go home
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
La indignación exhibida por el Partido Comunista y varios dirigentes del PIT-CNT ante la visita del presidente Yamandú Orsi al portaviones estadounidense USS Nimitz tiene mucho de impostura y bastante de desmemoria. Los mismos que hoy se rasgan las vestiduras por una invitación protocolar de Estados Unidos son quienes, desde hace años, cultivan una admiración sistemática por regímenes autoritarios como el de Nicolás Maduro en Venezuela o la dictadura cubana, responsables de pobreza, persecución y ausencia de libertades.
Resulta curioso escuchar discursos inflamados sobre soberanía nacional provenientes de quienes jamás condenan con la misma energía a las tiranías de izquierda. Para ciertos dirigentes sindicales y comunistas parece existir una doble vara moral: cualquier gesto hacia Washington es presentado como una claudicación, mientras los abrazos con Maduro o el silencio frente a los presos políticos cubanos son considerados actos de solidaridad internacional.
lA CRISIS DEL 2002
Pero además de incoherente, la reacción contra Orsi revela una alarmante amnesia histórica. Conviene recordarles a los críticos profesionales del antiamericanismo que Estados Unidos fue decisivo para evitar el colapso total del Uruguay durante la crisis financiera de 2002. En aquel momento dramático, cuando el sistema bancario se derrumbaba y el Fondo Monetario Internacional miraba hacia otro lado, fue la administración de George W. Bush la que destrabó una ayuda de emergencia fundamental para impedir una catástrofe económica y social todavía mayor.
La historia es conocida
Cuando desde los organismos internacionales se respondía que no había recursos disponibles para Uruguay, Bush exigió personalmente que aparecieran los fondos necesarios. Gracias a esa decisión política, el país logró sostenerse en el peor momento de la crisis. Sin ese respaldo, el desastre habría sido mucho más profundo.
El asado de Tabaré Vázquez con BUsh
Sin embargo, quienes hoy cuestionan la visita al Nimitz parecen haber olvidado también que el Frente Amplio, cuando gobernó, mantuvo relaciones fluidas y cordiales con Estados Unidos. El propio Tabaré Vázquez compartió un célebre asado con George W. Bush en la estancia Anchorena en marzo de 2007, en una reunión distendida que incluyó pesca en el Río San Juan. En aquel momento no se escucharon las condenas indignadas que hoy ensayan los custodios de la pureza ideológica.
vazquez pide ayuda a estados unidos
Pero el episodio más revelador ocurrió años después, cuando el propio Vázquez admitió públicamente haber solicitado apoyo político a Estados Unidos ante la hipótesis de un conflicto bélico con Argentina por el diferendo de Botnia. En medio de la escalada diplomática, los cortes de puentes y los rumores sobre acciones contra la planta de Fray Bentos, el entonces presidente uruguayo recurrió a Bush y a la secretaria de Estado Condoleezza Rice para pedir respaldo de Washington frente a una eventual crisis militar. Aquella confesión demolió años de relato ideológico. Porque quedó claro que, frente a una situación límite, un gobierno frenteamplista entendió perfectamente cuál era el peso estratégico de Estados Unidos y buscó su apoyo como garantía disuasoria. Gobernar implica responsabilidad, no consignas vacías.
reunión del pit cnt con la embajadora de EEUU
También conviene recordar otro dato que muchos prefieren ocultar. En 2013, durante la gestión de la embajadora Julissa Reynoso, dirigentes del PIT-CNT mantuvieron reuniones estratégicas con representantes diplomáticos norteamericanos. Entre los participantes estaban Fernando Pereira y Marcelo Abdala, quienes incluso solicitaron gestiones ante Washington para liberar ciudadanos cubanos presos en Estados Unidos. Curiosa conducta para quienes hoy demonizan cualquier vínculo institucional con el gobierno norteamericano.
castillo debería renunciar
Por eso resulta especialmente grave que el ministro de Trabajo, Juan Castillo, cuestione públicamente al presidente Orsi por aceptar una invitación oficial de Estados Unidos. Si considera que la visita contradice principios esenciales y la juzga “incoherente”, entonces debería dar un paso al costado.
¿para quien gobierna orsi?
Orsi tiene hoy la oportunidad de demostrar liderazgo y dejar claro que la política exterior del Uruguay no será dictada por sectores ideologizados del sindicalismo ni por nostalgias de la Guerra Fría. Un presidente gobierna para todos los uruguayos, no para las minorías más dogmáticas de su coalición.