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Mientras se mantienen los bombardeos y la incertidumbre domina el escenario internacional, los analistas económicos intentan anticipar cuáles podrían ser las consecuencias del conflicto en Medio Oriente sobre la economía global. En un mundo cada vez más interconectado y sensible a los acontecimientos geopolíticos, la escalada bélica volvió a encender las alarmas en los mercados y en los centros financieros. En este contexto, uno de los factores clave que los especialistas observan con mayor atención es el comportamiento del precio del petróleo. Para el analista financiero Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI —con oficinas en Miami, Montevideo y Buenos Aires— la evolución del conflicto y su duración serán determinantes para definir el rumbo de los mercados.

La lógica del presente

 “Lo ocurrido en estos días es lógico. El elemento central es el factor tiempo: cuánto durará la guerra en Medio Oriente”. De acuerdo con su análisis, existe actualmente entre un 55% y un 60% de probabilidades de que el conflicto culmine en un plazo relativamente corto, estimado entre tres y cinco semanas. En ese escenario, el precio del barril de petróleo podría volver a ubicarse por debajo de los 75 dólares, mientras los mercados financieros recuperarían terreno con subas estimadas entre el 8% y el 12%.

Un segundo y tercer escenario, más complicado

Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos. En un segundo escenario con una probabilidad cercana al 30%, en el cual el conflicto se prolongaría entre dos y tres meses más. En ese caso, uno de los puntos más sensibles sería el tránsito de buques petroleros a través del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de crudo a nivel mundial. De producirse interrupciones o dificultades logísticas, el precio del barril podría mantenerse por encima de los 100 dólares, lo que generaría una desaceleración económica global y una posible caída de entre el 10% y el 15% en los principales índices bursátiles. El escenario más grave, aunque considerado el menos probable —con apenas un 10% de posibilidades— sería la regionalización del conflicto. De ocurrir, el petróleo podría superar los 120 dólares por barril, provocando un fuerte impacto en la economía mundial y el riesgo de una recesión profunda. Este contexto también impulsaría una mayor demanda de activos considerados refugio, como los bonos del Tesoro estadounidense y el oro.

La problemática del transporte del petróleo

Precisamente el transporte del crudo se ha convertido en uno de los puntos críticos del actual escenario. En los últimos días se registraron demoras en rutas marítimas y puertos parcialmente paralizados, con miles de buques aguardando definiciones. Ante este panorama, el expresidente estadounidense Donald Trump anunció medidas para garantizar la seguridad del transporte de buques tanque en el Estrecho de Ormuz, incluyendo escoltas y cobertura de seguros, lo que contribuyó a moderar parcialmente las pérdidas en los mercados.

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