El régimen de los Ortega y Murillo /
Estrecha su acercamiento a Rusia
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo aceleró en mayo de 2026 uno de los movimientos geopolíticos más delicados de los últimos años en América Latina: la ampliación de su alianza estratégica con Rusia. En menos de un mes, Managua autorizó ocho acuerdos con Moscú, varios de ellos relacionados con seguridad, cooperación penal, extradición, inteligencia y coordinación económica.
Laureano Ortega Murillo y Daniel Edmundo Ortega, los hijos de la pareja gobernante, Murillo, fueron designados como operadores directos de esa relación. Laureano Ortega recibió “plenos poderes” para suscribir siete acuerdos con la Federación Rusa, entre ellos un tratado de extradición, otro de asistencia legal mutua en materia penal y un convenio sobre traslado de personas condenadas.
Daniel Edmundo Ortega Murillo, por su parte, fue encargado de un acuerdo vinculado al área de comunicación y propaganda. Todo ocurre mientras el Senado ruso ratificó definitivamente el nuevo acuerdo marco de cooperación militar con Nicaragua, considerado por analistas como el instrumento castrense más amplio entre ambos países desde los años de la Guerra Fría.
La secuencia de acuerdos forma parte de una relación construida durante décadas, primero entre el sandinismo revolucionario y la Unión Soviética en los años ochenta, y después entre el orteguismo y la Rusia de Vladimir Putin desde el regreso de Ortega al poder en 2007.
El régimen de Nicaragua ha dejado en familia la relación con Rusia. Laureano y Daniel Edmundo Ortega Murillo posaron junto al busto del dictador soviético Iósif Stalin, durante una visita a Moscú en septiembre de 2021. Hoy, esa alianza incluye inteligencia, vigilancia, propaganda, entrenamiento policial, ciberseguridad, presencia militar y respaldo político mutuo en escenarios internacionales.