La deforestación en la Amazonía /
Incrementa el calor y reduce las lluvias
La transformación del paisaje amazónico por la deforestación altera el equilibrio climático de la región y repercute en la disponibilidad de agua, la temperatura y la frecuencia de lluvias. La pérdida sostenida de bosques en la cuenca más extensa de selva tropical genera cambios medibles en las condiciones ambientales que afectan tanto a los ecosistemas como a las actividades humanas. Un estudio publicado en Communications Earth & Environment analiza datos satelitales recopilados entre 2013 y 2021 para cuantificar el impacto de la deforestación en variables climáticas clave, incluyendo temperatura superficial, cantidad de agua liberada a la atmósfera por la vegetación (evapotranspiración) y lluvias estacionales. La investigación compara regiones amazónicas con distintos niveles de cobertura forestal y revela cómo la disminución del bosque incide en la dinámica climática regional.
Cambios detectados en el clima de la Amazonía tras la pérdida de bosques
El estudio documenta que la deforestación impulsa un aumento de la temperatura superficial, una reducción de la evapotranspiración y una menor frecuencia de lluvias durante la estación seca, que según la NASA es entre julio y noviembre, además de una disminución en la cantidad de días lluviosos. Según el análisis de los investigadores, las áreas con menos del 60% de cobertura forestal presentan un clima cada vez más semejante al de las zonas de transición entre selva y sabana.
Los resultados muestran que, en regiones con menos del 40% de bosque, la temperatura superficial durante la estación seca supera en promedio en 4 °C a la de las áreas con más del 80% de cobertura vegetal. Esta diferencia alcanza los 3 °C cuando el promedio considera todas las zonas con menos del 60% de bosque.