La oposición de Nicaragua corteja a una parte del Ejército /
Mientras Ortega y Murillo buscan amarrar su lealtad
El Ejército de Nicaragua ha adquirido una importancia creciente en los cálculos sobre cómo podría resolverse o prolongarse la crisis de derechos humanos y democracia que atraviesa Nicaragua. Mientras un sector de la oposición ha comenzado a hablar directamente a los militares sobre su lugar en una eventual transición, Daniel Ortega y Rosario Murillo multiplican las señales destinadas a asegurar la lealtad de una institución que conserva armas pesadas, presencia territorial, inteligencia, disciplina y una cadena nacional de mando.
La disputa se hizo especialmente visible este 2 de septiembre, durante el 47 aniversario del Ejército. Ese día, la Unidad Nacional Azul y Blanco, UNAB, dirigió un mensaje a oficiales y soldados para pedirles que no utilizaran las armas contra la población y plantearles que tendrían espacio en un futuro democrático. Horas después, el general Julio César Avilés, comandante en jefe desde 2010, respondió desde la tribuna del acto oficial con un discurso de respaldo a las reformas constitucionales de Ortega y Murillo y llamó a los militares a mantenerse “leales, firmes, cohesionados y sin dobleces”.
“Le decimos a los traidores, vividores y vendepatria, vergüenzas de la nación, que aquí estamos los soldados de la patria”, dijo Avilés. El jefe militar declaró, en nombre del Consejo Militar, el cuerpo de generales y la Comandancia General, su “firme respaldo” a la reforma constitucional promovida por el régimen y sostuvo que quienes respaldan al Gobierno deben permanecer unidos frente a lo que calificó como agresiones e injerencias extranjeras.