Vladimir Putin /
Está perdiendo el control de Rusia
No se presentó como un acontecimiento aislado, sino como una sensación generalizada: Vladimir Putin ha llevado a Rusia a un callejón sin salida y nadie sabe qué depara el futuro. La primera manifestación es un cambio en el lenguaje empleado por altos funcionarios, gobernadores regionales y empresarios: han dejado de usar la primera persona del plural al hablar de las acciones de las autoridades del país. Hasta la primavera pasada, todo era “nosotros” y “nuestro”.
La guerra de Putin contra Ucrania puede ser imprudente y un fracaso, pero era compartida. “Nosotros estábamos involucrados, y sería mejor para todos nosotros si terminara cuanto antes”. Ahora describen lo que está sucediendo como su historia, no la nuestra. No es nuestro proyecto, no es nuestra agenda, no es nuestra guerra. Sus decisiones se describen como extrañas.
Aún más extraño es el hecho de que tome alguna decisión. No se trata solo de la caída de su popularidad. El futuro ya no se discute en términos de lo que decidirá Putin, sino como algo que se desarrollará independientemente de él, y posiblemente ya sin él.
Este cambio de discurso no indica una rebelión. El sistema autoritario puede sobrevivir durante mucho tiempo gracias al miedo, la inercia y la represión. Aún mantiene el monopolio de la violencia, pero ha perdido el monopolio de la configuración del futuro. En el pasado, el régimen, a pesar de todas sus mentiras, contaba con algún proyecto que podía pregonar: restaurar la condición de Estado, reafirmarse como superpotencia energética. Incluso hubo un programa de modernización antes del giro radical hacia el ultraconservadurismo y la guerra.
La ironía reside en que Putin inició la guerra para preservar el poder y el sistema que ha creado. Ahora, por primera vez desde el comienzo del conflicto, los rusos empiezan a imaginar un futuro sin él.