Depósitos en dólares en Uruguay /
Más de la mitad son de inversores y grupos argentinos
Los depósitos de dólares de inversores argentinos siguen alcanzando récords en el sistema financiero uruguayo: en 2025, los clientes de gestores de portafolios e inversión, con residencia en el país vecino totalizaron 39.613, y depositaron ahorros por 26.437.911.000 dólares, un nuevo récord en el mercado de valores de Uruguay. Así lo demostró el informe de la actividad anual de Asesores de Inversión, Gestores de Portafolio y de Inversión, de la Superintendencia de Servicios Financieros (SSF) del Banco Central del Uruguay.
Este rubro no solo captó más clientes argentinos en 2025 respecto de 2024, sino que el crecimiento fue muy significativo, Mientras hace dos años, el incremento de inversiones había sido de 3.959 —un 12,42% mayor—, el año pasado la cifra pasó de 27.696 a 39.613; es decir, una suba del 43% — unos 11.917 clientes—, según fuentes financieras.
Inversores de otros países se retiraron del país
Esta cifra toma mayor dimensión aun si se considera, que tanto los inversores de Brasil como de otros países —cuya procedencia específica no está detallada en el informe, si bien corresponden en mayor parte a fondos de inversión constituidos en el exterior, así como residentes de Chile, Estados Unidos, México, Colombia, Paraguay y Perú, entre otros— no tuvieron el mismo comportamiento.
17 inversores brasileños se retiraron y 867 de los otros citados países. El número de inversores uruguayos, paso de 31.499 a 36.692. Un número no solo menor al de los argentinos, sino que, además, los clientes del país vecino superaron por primera vez a los locales.
Esto se da, además, en un contexto político particular: mientras el gobierno argentino busca incentivar un mayor ingreso de divisas —tanto en términos de repatriación de bienes a través de blanqueos como en el vuelco de los ahorros al sistema financiero—, a nivel local hubo algunas dudas respecto de cómo podrían impactar medidas de la administración del Frente Amplio (FA) a nivel de la seguridad jurídica y de la claridad de las reglas de juego en el campo de las inversiones, sobre todo extranjeras.