El azar ajusta el cinturón... /
El Cinco de Oro arranca el año con precios renovados
El 2026 todavía está calentando motores y ya hay una certeza que no admite discusión: tentar a la suerte es cada vez más caro. Desde este domingo 4 de enero, la Banca de Quinielas dispuso un nuevo incremento en el valor de las apuestas del tradicional Cinco de Oro, ese ritual dominical que combina esperanza, cábalas heredadas y el clásico “esta semana sale”. Quienes se conformen con el Cinco de Oro “pelado”, sin adornos ni sueños extra, deberán abonar ahora 50 pesos. En cambio, los más audaces —o los más optimistas, según se mire— que decidan sumar la siempre tentadora Revancha, deberán estirar el brazo hasta los 70 pesos. Porque soñar en grande, ya se sabe, cuesta un poco más.
La suerte también paga IVA
Pero la historia no termina ahí. Para quienes eligen apostar por vía telefónica, una modalidad cada vez más usada por comodidad o por pereza de ir hasta la agencia, el monto trepa a 77 pesos. De esos, 70 corresponden a la apuesta con Revancha y los restantes 7 pesos son el costo del servicio, con IVA incluido, como manda la ley y bendice la contabilidad. En otras palabras: además de confiar en el azar, el apostador también financia la tecnología, el sistema y, por supuesto, la formalidad impositiva. Porque en Uruguay se podrá dudar de muchas cosas, pero no de que el IVA siempre sale.
Un aumento anunciado
Este nuevo ajuste no sorprende a nadie que siga de cerca la evolución de los juegos oficiales. Ya en setiembre del año pasado, la Banca había advertido que los precios subirían, llevando el Cinco de Oro simple a 45 pesos y el que incluye Revancha a 65. Lo que ahora se concreta es, en definitiva, un nuevo escalón en una escalera que parece no tener fin… salvo que se gane. Desde la óptica oficial, los incrementos suelen justificarse por el aumento de costos operativos y la necesidad de mantener premios atractivos. Desde la vereda del apostador, en cambio, la cuenta es más simple: cada vez cuesta más jugar, aunque las ganas de pegarle a los seis números sigan intactas.
Esperanza inflacionaria
Aun así, el Cinco de Oro conserva su magnetismo. Cada domingo, miles de uruguayos repiten el gesto casi automático de elegir números: cumpleaños, edades, fechas patrias o esa combinación misteriosa que “vino en un sueño”. El precio sube, pero la ilusión se mantiene firme, como si no conociera de ajustes ni resoluciones administrativas. Algunos harán cuentas y apostarán menos seguido; otros seguirán fieles, convencidos de que el premio grande bien vale el sacrificio. Después de todo, ganar millones por unos cuantos pesos sigue siendo, matemáticamente hablando, un negocio redondo… aunque estadísticamente improbable.
Así las cosas, quien decida tentar a la fortuna en este nuevo año deberá ir prevenido: no solo hay que tener suerte, sino también cambio en el bolsillo. Porque en tiempos donde casi todo aumenta, el azar no iba a quedarse atrás. Y como suele decirse en voz baja, mientras se guarda el boleto en la billetera: que salga o no salga, el Cinco de Oro siempre cobra. La diferencia es que ahora cobra un poco más.
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