La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

 "Tiene cámaras, alarma y rejas, pero los delincuentes vuelven a entrar. Esta vez se llevaron bebidas y dinero y provocaron nuevos daños en la puerta y las rejas del comercio". Un nuevo hurto ocurrido durante la madrugada volvió a generar indignación entre comerciantes de Salto. Esta vez, el hecho ocurrió en un comercio dedicado a la venta de bebidas, ubicado sobre calle Agraciada, donde los delincuentes ingresaron tras provocar daños en las medidas de seguridad del local. Según informó la Jefatura de Policía de Salto, el hecho fue denunciado alrededor de las 5 de la mañana. Al llegar al lugar, los efectivos constataron daños en la reja y en la puerta de ingreso, además del hurto de bebidas y dinero. Policía Científica trabajó en el lugar y la investigación continúa.

Ocho veces en apenas seis meses

Pero para el propietario del comercio, el problema va mucho más allá de este último episodio. José Mai, comerciante con más de 45 años en el ramo, aseguró que en los últimos seis meses sufrió  varios  ingresos de delincuentes en su comercio. El empresario explicó que cada vez que ocurre un hurto no solamente debe afrontar la pérdida de mercadería y dinero, sino también los importantes daños que quedan en el local.
Rejas, puertas, ventanas y hasta sectores del techo han tenido que ser reparados después de los distintos ingresos. Cada vez que entran hay que llamar a un herrero, a un albañil, arreglar las rejas, la puerta y todo lo que rompen, señaló el comerciante.

Parece que nada sirve

Mai contó que el comercio cuenta con cámaras de seguridad, alarma y rejas, además de otras medidas para intentar evitar los robos. Sin embargo, los delincuentes continúan encontrando la forma de ingresar. “Parece que nada sirve”, manifestó con evidente indignación. El comerciante explicó que trabaja todos los días desde las 11 de la mañana hasta las 9 de la noche, pero que prácticamente todos los meses recibe una llamada durante la madrugada para avisarle que nuevamente ingresaron a robar.

No se puede trabajar

La situación, según Mai, genera un enorme desgaste económico y también personal. “No se puede trabajar. Trabajamos para que nos roben”, expresó visiblemente indignado. Para el comerciante, el problema no es solamente lo que se llevan los delincuentes. El mayor perjuicio está en los daños que provocan cada vez que ingresan, porque después hay que volver a invertir dinero para dejar el negocio en condiciones. Mientras tanto, el comerciante vuelve a colocar rejas, reparar puertas y reforzar la seguridad, esperando que la próxima madrugada no vuelva a sonar el teléfono. Mai resume su situación con una frase que refleja su profundo malestar: “Trabajamos para que nos roben”

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte