Salud y bienestar /
El estrés también golpea a la infancia
Según especialista, los menores no necesitan convertirse en pequeños adultos con agendas saturadas de actividades, terapias o exigencias. Por el contrario, requieren tiempo para jugar, descansar, aburrirse y desarrollarse a su propio ritmo, en un entorno seguro y previsible.
Una creciente tendencia a interpretar como problemas de salud conductas normales de la infancia, como: un berrinche, el rechazo a una actividad o un ritmo diferente de aprendizaje suelen generar preocupación inmediata, llevando incluso a tratamientos o intervenciones innecesarias. En muchos casos, esos comportamientos son simplemente consecuencia del cansancio, la falta de sueño, cambios familiares o de la propia presión que reciben los niños.
Los especialistas coinciden en que el mejor estímulo para un desarrollo saludable continúa siendo un ambiente afectuoso, estable y libre de exigencias desmedidas. El juego espontáneo, la contención emocional y el respeto por los tiempos de cada niño siguen siendo herramientas fundamentales para construir una infancia sana.
Lejos de la competencia y de los estándares impuestos por las redes sociales, la evidencia científica recuerda que crecer no es una carrera. Proteger la salud emocional de los niños hoy significa también cuidar la salud física y mental de los adultos que serán mañana.