Alteración visual /
El avance comprobado de la miopia
Según publicaciones científicas, casi la mitad de la población mundial podría ser miope en 2050. En, una investigación realizada en nuestro país, en el círculo de estudiantes universitarios, se comprobó que el 51,2% presentaba miopía, lo que sugiere que el avance de esta alteración visual ya es una realidad en los adultos jóvenes.
En ese estudio se estableció que la mitad de las miopías se desarrollan a partir de los 18 a 20 años de edad.
Lo que cambió es que casi se duplicó su prevalencia en las últimas décadas.
La miopía es un desenfoque ocular que provoca que los objetos lejanos se vean borrosos, y los cercanos, nítidos. Suele aparecer y avanzar durante la infancia, aunque también puede desarrollarse entre los 20 y los 40 años de edad.
¿Qué explicaría este aumento de prevalencia que se da al presente?
Podría ser la elevada demanda visual potenciada por el uso de dispositivos electrónicos. Es decir computadoras, tablets, celulares, tv que ocupan demasiadas horas para los pobres ojos..
El estudio mostró además, que la miopía es más frecuente entre las mujeres, que representaron el 76,8% de los casos detectados. Algo que se especula, podría estar asociado a “una mayor aplicación al estudio y menor tiempo en exteriores”.
La investigación apunto también a los hábitos visuales de los participantes. En promedio, los estudiantes permanecían 15 horas semanales al aire libre, un tiempo que los profesionales consideran relativamente bajo. A los antecedentes familiares, se suman el exceso de trabajo de visión cercana y la poca exposición a la luz natural, como motivos principales del aumento pronunciado de casos en los últimos años.
Estos hallazgos aportan datos actualizados sobre la salud visual y resaltan la importancia de promover estrategias preventivas centradas en hábitos de vida modificables: Pasar al menos 60 minutos al aire libre por día (unas 14 horas por semana). Aumentar la iluminación de los lugares donde se habita. Bajar la intensidad del trabajo con cerca lectura. Realizar pausas frecuentes durante actividades que requieren visión de cerca.
Utilizar de manera constante los anteojos u otras medidas ópticas indicadas. Consultar al oftalmólogo en caso de tener dificultades para ver correctamente.