“Cada vida cuenta” /
El testimonio de una médica que defiende el valor de nacer
En el marco del Día del Niño por Nacer, que fue en el pasado mes de marzo, la doctora en Medicina General Ana Kangyera compartió en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa una experiencia personal que entrelaza historia familiar, maternidad y convicciones sobre la vida. Su relato, lejos de limitarse a una postura teórica, se apoya en vivencias que, marcaron su forma de entender el presente.
Kangyera recordó a su bisabuela, Malvina, una mujer que en la década de 1920 enfrentó el embarazo en soledad, en un contexto social adverso. “Imaginate lo que era en esa época, en un pueblo chico, ser madre soltera”. A pesar de las dificultades y la falta de apoyo del padre de la niña, decidió continuar con el embarazo.
Aquella decisión, explicó, no solo marcó la vida de su abuela, sino que tuvo un impacto generacional, hoy existen más de cuarenta descendientes directos de aquella mujer. “Yo soy una de esas personas que existe gracias a esa decisión”, destacando que su bisabuela murió rodeada del afecto de su familia.
El peso del sacrificio y el significado del amor
Para la médica, la historia de su bisabuela refleja una idea central, el amor se mide en el sacrificio. En su intervención, sostuvo que las decisiones difíciles, como criar un hijo en condiciones adversas, generan vínculos profundos y duraderos.
“El amor no es solo decir ‘te quiero’, sino estar, cuidar y sostener”. En ese sentido, interpretó que el esfuerzo de su bisabuela fue correspondido por generaciones posteriores que la acompañaron en su vejez.
Kangyera planteó que muchas veces las decisiones se toman pensando únicamente en el presente, sin dimensionar sus consecuencias futuras. “Uno no puede ver el mañana de antemano”, afirmó, sugiriendo que la perspectiva a largo plazo puede cambiar la valoración de situaciones complejas.
Una mirada crítica sobre el aborto en la sociedad actual
La doctora también abordó el tema del aborto, aportando datos y reflexiones personales. Señaló que, según cifras recientes, en Uruguay se han registrado más de 117.000 abortos desde la aprobación de la ley, y que en 2024 uno de cada cuatro embarazos terminó en interrupción voluntaria.
Para Kangyera, estas cifras reflejan un problema cultural más amplio. “Habla de cómo estamos como sociedad”, afirmó, vinculando el fenómeno con una pérdida de valores. En su opinión, el valor de la vida debería ocupar un lugar central en la escala social.
Asimismo, cuestionó la forma en que se comunica el tema, especialmente entre los jóvenes. “Muchas veces no se explica claramente lo que es el aborto”, indicó, señalando que el uso de términos técnicos puede diluir la comprensión del proceso.
También mencionó la existencia del llamado “síndrome post-aborto”, que puede manifestarse años después de la intervención. Indicó que existen grupos de apoyo que trabajan con mujeres que han atravesado esa situación, ofreciendo espacios de acompañamiento y recuperación emocional.
Maternidad y desarrollo personal, una experiencia propia
Más allá del debate social, Kangyera compartió su propia experiencia como madre y profesional. Con cuatro hijos, relató cómo logró completar sus estudios de medicina en medio de las exigencias familiares.
“Tuve que reorganizar toda mi vida”. En un momento decidió pausar su carrera, pero luego retomó los estudios hasta que finalmente se recibió siendo madre de tres hijos, una experiencia que describe como desafiante pero enriquecedora.
Según su testimonio, la maternidad no fue un obstáculo, sino un motor. “Me dio orden, disciplina y sentido de prioridad”. Incluso destacó que desarrolló habilidades que, en su opinión, no habría adquirido de otra manera.
Kangyera también subrayó la importancia de establecer prioridades en distintas etapas de la vida. Recordó que, en una oportunidad, decidió no continuar con una especialización para enfocarse en la crianza de su hija más pequeña.
la identidad femenina
Ana dejó un mensaje centrado en la identidad de la mujer y el rol de la maternidad. Sostuvo que la capacidad de dar vida es una característica única y distintiva.
“Ser madre es algo que solo la mujer puede experimentar”, afirmó, planteando que esta dimensión puede ser clave en el desarrollo personal. Sin embargo, reconoció que existen diversas realidades y que no todas las mujeres atraviesan la maternidad de la misma manera.
Dirigiéndose especialmente a quienes enfrentan embarazos inesperados, Kangyera expresó que, a pesar de las dificultades, es posible encontrar caminos y soluciones. “Siempre hay una salida, siempre hay alguien que ayuda”.
Su testimonio, atravesado por experiencias personales y convicciones, busca generar una reflexión sobre el valor de la vida, las decisiones individuales y la huella que estas pueden tener más allá del presente.