"Estamos llenos de contactos, faltan conversaciones reales" /
La psicóloga Silvia Correa Sosa reflexiona sobre terapia, hábitos y salud emocional
Acudir al médico ante un dolor físico suele ser una respuesta inmediata para la mayoría de las personas, cuando el malestar es emocional la decisión de buscar ayuda profesional suele demorarse. Para la psicóloga Silvia Correa Sosa, esta diferencia revela que aún existen resistencias para reconocer la importancia de la salud mental y enfrentar aquello que sucede en el mundo interno.
En una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, la especialista explicó que iniciar un proceso terapéutico implica un acto de valentía. "Es mirar para adentro y dejar de mirar para afuera", al señalar que muchas veces las personas atribuyen sus dificultades al entorno sin detenerse a observar sus propios comportamientos y patrones.
La terapia como un proceso de transformación
Correa Sosa aclaró que la terapia no ofrece soluciones instantáneas. Se trata de un proceso gradual que permite identificar hábitos, creencias y formas de actuar que se han construido a lo largo de la vida y que, en muchos casos, limitan el bienestar personal.
"La terapia te permite verte. Cuando uno se ve, puede hacer cambios". Según la psicóloga, el trabajo terapéutico no solo genera transformaciones en quien consulta, sino que esos cambios también suelen ser percibidos por familiares, amigos y compañeros de trabajo. Destacó que modificar viejos patrones requiere tiempo, constancia y compromiso, ya que muchos de ellos se formaron durante la infancia y permanecen activos durante años.
Los hábitos también construyen salud mental
En la oportunidad abordó la relación entre los hábitos cotidianos y el bienestar psicológico. Señaló que incorporar hábitos saludables exige un esfuerzo inicial hasta que se convierten en parte de la rutina. Como ejemplo mencionó la meditación diaria, una práctica que al principio requiere disciplina, pero que con el tiempo puede realizarse de manera natural.
Del mismo modo, que muchos hábitos pueden terminar afectando la salud emocional. Entre ellos la repetición constante de pensamientos negativos, que fortalecen determinadas formas de interpretar la realidad y dificultan la posibilidad de cambiar. Revisar esas conductas y reemplazarlas por prácticas más saludables constituye una parte importante del crecimiento personal.
Pantallas, mucho contacto, poca profundidad
La psicóloga reflexionó el impacto del uso excesivo del teléfono celular y las redes sociales.
El problema no radica en la cantidad de tiempo frente a una pantalla, sino en cómo esa costumbre desplaza la presencia en los encuentros cotidianos. "Estamos muy automatizados", sostuvo al describir la escena habitual de personas que, apenas tienen unos minutos libres, toman el celular casi de manera automática.
Como estrategia para recuperar el equilibrio, recomendó establecer momentos específicos para utilizar el teléfono y dejarlo a un lado durante otras actividades, especialmente en reuniones familiares, encuentros sociales o situaciones que requieren atención plena.
Pero el aspecto que más preocupa es la pérdida de conversaciones profundas. "Estamos llenos de contactos, pero nos faltan conversaciones reales".
Explicó que las interacciones actuales suelen quedarse en temas superficiales, mientras muchas personas sienten la necesidad de hablar sobre aquello que realmente les ocurre, compartir emociones, reflexionar sobre experiencias o simplemente sentirse escuchadas.
La soledad en tiempos de hiperconexión
Paradójicamente, observa que muchas personas llegan a consulta sintiéndose profundamente solas, aun cuando mantienen una intensa actividad social o cuentan con numerosos contactos en redes. Considera que la falta de espacios para expresarse con autenticidad genera una sensación de vacío e insatisfacción emocional.
En ese contexto, recordó que sentirse comprendido constituye una necesidad humana básica. Citando al economista y pensador chileno Manfred Max-Neef, explicó que una de las necesidades fundamentales de las personas es precisamente sentirse entendido por los demás. Cuando esa necesidad no encuentra respuesta, aparecen con frecuencia sentimientos de aislamiento, frustración y desconexión.
El trauma y la importancia de comprender la propia historia
Desde su especialización en psicotraumatología, Correa Sosa afirmó que todas las personas experimentan algún tipo de trauma a lo largo de su vida, aunque no todos poseen la misma intensidad ni producen las mismas consecuencias.
Lo determinante, no es únicamente el hecho traumático, sino la forma en que cada individuo lo vivió y los recursos emocionales con los que contaba en ese momento.
Dos personas pueden atravesar exactamente la misma situación y elaborar experiencias completamente diferentes.
Por eso, la terapia no busca modificar el pasado, sino transformar la manera en que ese recuerdo continúa afectando el presente. "No podemos cambiar lo que pasó, pero sí podemos cambiar lo que pensamos de lo que pasó".
El objetivo es que el recuerdo deje de provocar angustia actual, permitiendo que la persona continúe su vida sin quedar emocionalmente atrapada en experiencias dolorosas.
Cuando el cuerpo habla
También explicó sobre la relación entre el cuerpo y las emociones. Para la psicóloga, cuerpo y mente funcionan como una unidad inseparable. Sin embargo, muchas personas han aprendido a ignorar las señales físicas debido al ritmo acelerado de la vida cotidiana.
Dolores de garganta, presión en el pecho, nudos en el estómago o tensión en los hombros pueden ser manifestaciones corporales de conflictos emocionales que aún no han sido procesados.
En su práctica clínica, Correa Sosa trabaja precisamente a partir de esas sensaciones físicas para ayudar a las personas a acceder a recuerdos, emociones y experiencias que permanecen registradas en el sistema nervioso. "El cuerpo tiene mucha memoria. Siempre nos está hablando".
Buscar ayuda también es una herramienta
Lejos de considerar que la terapia debe acompañar a una persona durante toda la vida, sostuvo que los psicólogos representan un recurso al que se puede acudir cuando las herramientas personales no resultan suficientes para afrontar una situación determinada. Después del proceso, muchas personas continúan su camino con mayores recursos emocionales y solo vuelven a consultar si enfrentan nuevos desafíos años más tarde. "Puede parecer una frase sencilla", "pero vivir la vida cotidiana lo mejor posible es muchísimo".