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Lo que comenzó con la venta de algunos pares de medias durante la pandemia terminó convirtiéndose en un emprendimiento de indumentaria femenina que hoy reúne clientas de distintas edades y estilos. Flara Indumentaria, creada por Antonella Martínez en 2020, se consolidó como una propuesta local basada en la cercanía, la atención personalizada y la apuesta por prendas de calidad.

En una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, Martínez repasó el camino recorrido desde los primeros pasos del proyecto hasta el presente de una tienda que funciona en su propio hogar y que continúa creciendo gracias al apoyo de su familia, sus amistades y las redes sociales.

Un emprendimiento que comenzó en casa

La historia de Flara surgió de manera inesperada. Según contó Antonella Martínez, la idea apareció durante la pandemia, cuando su hijo quiso iniciar un pequeño negocio vendiendo medias.

“Compramos unos pares de medias para que él vendiera, pero como que no tuvo mucho andamiaje. Entonces empecé a ofrecerlas a mis amigas y compañeras de trabajo”.

Con el correr de los meses, las clientas comenzaron a pedir más productos. Primero llegaron los buzos y luego otras prendas, mientras el emprendimiento crecía a partir del tradicional “boca a boca”. En un comienzo, Martínez instaló un perchero en el living de su casa y atendía a las personas de manera informal. Más adelante, el espacio quedó chico y decidió transformar una habitación del hogar en un pequeño showroom.

“Todo se fue haciendo con mucho amor. Mis compañeras de trabajo me ayudaron con la decoración y siempre estuvieron apoyándome”.

El significado detrás del nombre

El nombre Flara también tiene una historia familiar. Explicó que el emprendimiento tomó forma a partir de las iniciales de los integrantes de su familia: Francisco, Lorenzo, Agostino, Ricardo y Antonella.

“Todos colaboran con el emprendimiento”. Su esposo ayuda con encomiendas y logística, mientras que sus hijos participan en la atención y recepción de pedidos cuando ella no está presente.

Ese espíritu familiar es uno de los pilares del negocio y, según la emprendedora, ha sido clave para sostener el crecimiento de la marca.

Moda para todos los estilos y talles

Aunque nunca imaginó tener una tienda de ropa, Antonella descubrió una oportunidad observando los gustos y necesidades de las mujeres de su entorno laboral. Maestra y trabajadora de un centro CAIF, aseguró que el contacto diario con muchas compañeras impulsó el desarrollo del negocio.

“Las mujeres siempre estamos mirando ropa, compartiendo recomendaciones, y ahí empezó todo”.

Actualmente, Flara ofrece una amplia variedad de prendas femeninas, desde jeans y blusas hasta ruanas, pashminas y ropa de temporada. La propuesta busca adaptarse tanto a clientas clásicas como a quienes prefieren tendencias más juveniles.

Uno de los aspectos que Martínez considera más importantes es la diversidad de talles. “Tengo clientas XS y también clientas 3XL. Hay opciones para todas”.

Además, remarcó que prioriza la calidad de las prendas y trabaja principalmente con ropa uruguaya. “Uno va aprendiendo qué marcas funcionan mejor y qué productos tienen buena calidad. Eso es fundamental”.

Tendencias, redes sociales y adaptación

El crecimiento de Flara también estuvo acompañado por una fuerte presencia en redes sociales. Allí cumple un rol importante Emilia Luquez, community manager del emprendimiento, a quien Martínez definió entre risas como la persona que “la reta” y organiza toda la comunicación digital.

“Ella maneja las redes y siempre me dice qué subir y qué no. Tiene todo súper estructurado”.

Instagram y WhatsApp se transformaron en herramientas centrales para mostrar las novedades y mantener el vínculo con las clientas. Incluso, la tienda ha realizado transmisiones en vivo para presentar prendas y promociones.

“Al principio cuesta ponerse frente a cámara, pero hoy las redes son una herramienta fundamental para vender”.

En cuanto a las tendencias de la temporada, explicó que predominan los tonos chocolate, bordó y verde oliva, además de prendas oversize y jeans anchos. Sin embargo, destacó que la prioridad sigue siendo respetar el estilo personal de cada mujer.

“Capaz algo está de moda, pero si la persona es clásica, se viste como quiere. Lo importante es sentirse cómoda y bien”.

Atención personalizada y horarios flexibles

Flara Indumentaria funciona en Silvestre Blanco 2840, en la zona de Vieja Bodega. Al tratarse de un emprendimiento instalado en su domicilio, Martínez puede ofrecer horarios amplios y flexibles, algo muy valorado por sus clientas.

La tienda abre por las mañanas y luego desde las 16:30 hasta aproximadamente las 20 horas, aunque muchas veces extiende el horario para adaptarse a quienes salen tarde de trabajar.

“Hay clientas que me escriben porque necesitan un regalo de último momento y trato de atenderlas igual”. Además, realiza envíos a domicilio y despachos al interior del país, ampliando así el alcance del emprendimiento.

El desafío de emprender

A pesar del crecimiento Antonella continúa trabajando en relación de dependencia mientras dedica gran parte de su tiempo libre al negocio. Para ella, emprender implica constancia, esfuerzo y confianza en uno mismo.

“Nunca pensé que iba a llegar tan lejos. Pero creo que es importante confiar en que uno puede crecer”.

Dejó un mensaje para otras mujeres que estén pensando en iniciar un proyecto propio, “Todo es posible con trabajo. Siempre hay alguien dispuesto a dar una mano”.

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