Florencia Vicentini /
Un emprendimiento que apuesta por una alimentación inclusiva y llena de sabor
En el Salón del Fino Fino, realizado en setiembre, Ser Mujer entrevistó a Florencia Vicentini, responsable de La Casona del Celíaco, un emprendimiento gastronómico que se ha convertido en una alternativa para quienes necesitan o eligen una alimentación sin gluten.
Con una propuesta que reúne panadería, repostería, preparaciones dulces y saladas, viandas y servicios especiales, el establecimiento busca responder a las necesidades de un público diverso. Su principal característica es que todos sus productos tienen como base una elaboración sin gluten, a la que se suman alternativas para personas con otros requerimientos alimentarios.
La Casona del Celíaco procura ofrecer opciones para diferentes gustos y necesidades, incluyendo preparaciones con y sin azúcar, así como comidas adaptadas a quienes deben controlar el consumo de sal, evitar determinados ingredientes o seguir pautas alimentarias específicas.
El emprendimiento funciona en Juan Carlos Gómez 276, y mantiene una apuesta clara, que las personas puedan encontrar alimentos adecuados a sus necesidades sin renunciar al placer de disfrutar de una buena comida.
De cocinera a dueña, el camino de Florencia
Detrás de La Casona del Celíaco hay una historia de trabajo, confianza y crecimiento. Florencia lleva cuatro años vinculada al establecimiento, al que ingresó inicialmente como cocinera. Con el tiempo, la oportunidad de asumir un nuevo desafío cambió su lugar dentro del proyecto.
Contó en la entrevista, quien era su empleadora le propuso convertirse en la dueña del negocio. Florencia decidió dar el paso, adquirir el establecimiento y asumir la responsabilidad de conducirlo.
Desde entonces, su tarea dejó de estar centrada exclusivamente en la cocina para abarcar también la organización, la gestión y el funcionamiento general del emprendimiento. A su equipo de trabajo incorporó a su madre y a otras compañeras, conformando un grupo que acompaña el desarrollo de la propuesta.
El cambio implicó aprender a mirar el negocio desde dos perspectivas, la elaboración de los alimentos y la atención de todas las responsabilidades que requiere mantener una empresa en funcionamiento.
Ser emprendedora, supone estar pendiente de distintos aspectos al mismo tiempo. La planificación de las preparaciones, la diversidad de pedidos y la necesidad de responder a cada cliente forman parte de una tarea cotidiana que exige dedicación y capacidad de organización.
Dulce y salado para todos los gustos
La variedad de productos quedó especialmente reflejada en la propuesta que La Casona del Celíaco llevó al evento. Entre las preparaciones dulces se destacaron los cheesecakes de frutos rojos y de brownie con dulce de leche, además de alfajorcitos de maicena y brownies con dulce de leche y merengue.
También se presentaron alternativas con y sin azúcar, una forma de ampliar las posibilidades para quienes buscan opciones adaptadas a sus preferencias o necesidades alimentarias.
En el sector salado, la oferta incluyó sándwiches de pan de nuez, pizzas y tarteletas, entre otras preparaciones. La intención fue mostrar una parte de la diversidad que caracteriza al establecimiento y acercar sus productos a personas que todavía no conocían el emprendimiento.
Para Florencia, participar en el Salón del Fino Fino representó una oportunidad de dar visibilidad al trabajo realizado durante todo el año. Esta fue su segunda participación en el encuentro, aunque la primera en calidad de dueña del negocio.
La experiencia también permite generar contacto directo con el público, presentar nuevas preparaciones y derribar algunas ideas preconcebidas sobre la gastronomía sin gluten.
Viandas y atención personalizada
Además de la repostería y la panadería, La Casona del Celíaco ofrece viandas de lunes a viernes. Se trata de una propuesta que procura adaptarse a las necesidades particulares de cada persona.
Hay clientes que necesitan comidas con poca sal o sin sal; otros deben evitar determinados vegetales, semillas, lácteos u otros ingredientes. Frente a esa diversidad, el equipo busca encontrar alternativas y elaborar preparaciones que respondan, en la medida de lo posible, a cada requerimiento.
La atención personalizada es uno de los desafíos más importantes del negocio. No todos los pedidos son iguales y, en ocasiones, coordinar ingredientes, preparaciones y restricciones puede resultar complejo. Esa capacidad de adaptación forma parte de la identidad del emprendimiento.
Florencia también destacó que el establecimiento prepara comidas especiales a pedido. Entre ellas, mencionó las milanesas, un plato que algunos clientes extrañan cuando deben dejar de consumir alimentos elaborados con gluten.
Responder a solicitudes de ese tipo permite acercar sabores cotidianos a personas que, por sus necesidades alimentarias, encuentran dificultades para acceder a determinadas comidas.
Derribar mitos sobre la comida sin gluten
Expresó que la gastronomía sin gluten puede ser variada, atractiva y sabrosa. Todavía existen personas que asocian estos productos con preparaciones secas o poco agradables, una percepción que el emprendimiento busca cambiar a través de su trabajo.
La invitación es a conocer y probar las distintas opciones sin prejuicios, descubriendo que es posible disfrutar de tortas, alfajores, panes y comidas saladas elaboradas sin gluten.
En ese camino, el agradecimiento a los clientes ocupa un lugar especial. Florencia valoró la confianza de quienes eligen habitualmente el establecimiento y destacó los mensajes de satisfacción que recibe. Al mismo tiempo, extendió la invitación a nuevos consumidores para que se acerquen y conozcan la propuesta.
Un emprendimiento que sigue creciendo
La Casona del Celíaco representa una iniciativa que combina experiencia gastronómica, esfuerzo emprendedor y atención a necesidades concretas de la comunidad. Desde su local céntrico, Florencia Vicentini continúa trabajando para ampliar las opciones disponibles y ofrecer una respuesta a quienes buscan alimentos sin gluten y otras alternativas adaptadas. El establecimiento atiende de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 16 a 19 horas, y los sábados de 9 a 12.30.