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En el marco de la Expo Salto 2026, Diario La Prensa en su stand mantuvo una cálida entrevista con la profesora Graciela Delgado, una mujer cuya trayectoria ha estado vinculada a la educación, al medio rural y a las actividades relacionadas con los caballos criollos.

A sus 61 años de haber egresado como maestra, Delgado continúa manteniendo una intensa actividad. Aunque está jubilada de la docencia, asegura que su espíritu permanece tan activo como siempre. “Ahora no ando atrás de los chiquilines, ahora ando atrás de los caballos criollos”, comentó.

Su historia refleja una vida dedicada a generar oportunidades, acompañar a jóvenes del interior y fortalecer los vínculos entre las familias rurales.

Un hogar estudiantil que abrió caminos

Uno de los capítulos de su trayectoria fue la creación del primer hogar estudiantil en el barrio Dos Naciones. La iniciativa surgió a partir de una realidad que Delgado conocía de primera mano, las dificultades que enfrentaban las familias del medio rural cuando sus hijos debían trasladarse a la ciudad para continuar sus estudios.

Como maestra rural, había conocido de cerca esas dificultades. Por eso, junto con otros protagonistas, trabajó para hacer realidad un espacio que permitiera a los jóvenes del interior departamental acceder a la educación en igualdad de condiciones con quienes vivían en la ciudad.

“Es una de las satisfacciones más grandes que tuvimos”, destacando el trabajo conjunto entre quienes proyectaron la iniciativa, las autoridades, los padres y los propios estudiantes.

Con el paso de los años, aquel hogar se convirtió en mucho más que un lugar donde alojarse. Fue un espacio desde el cual numerosos jóvenes pudieron continuar sus estudios y alcanzar una profesión.

Para Delgado, encontrarse con aquellos estudiantes convertidos en profesionales representa una de las mayores recompensas de su trayectoria.

“Me he encontrado con personas que me dicen, ‘Yo venía al hogar cuando estaba usted’. Yo nunca fui docente de ellos, pero estaba siempre ahí. Y hoy son profesionales”.

La educación pública como herramienta de igualdad

Habló del valor de la educación pública y la importancia de garantizar oportunidades para los jóvenes que viven lejos de los centros urbanos. Su concepción de la educación está profundamente ligada a la igualdad de oportunidades. El objetivo del hogar estudiantil era precisamente que los jóvenes del interior pudieran estudiar en condiciones similares a quienes contaban con sus familias en la ciudad.

“Que los chicos del interior del departamento pudieran venir y tuvieran las mismas posibilidades que tiene un chico que tiene su familia”.

También recordó el vínculo afectivo que se generaba con los estudiantes, muchos de los cuales encontraban en el hogar un ambiente de acompañamiento y contención durante su etapa de formación.

“Uno le brinda el cariño, y se sentían bárbaros”, dejando en evidencia que para ella la tarea educativa siempre trascendió las aulas.

Una pasión que nació y creció junto al caballo criollo

Si la educación ocupa un lugar central en su historia, los caballos criollos representan otra de las grandes pasiones de Graciela Delgado. Su vínculo con la actividad comenzó hace décadas y se transformó también en una forma de construir amistades y acompañar a familias vinculadas al ámbito rural.

“Lo hago con pasión. El caballo nos une, la amistad, las familias, las familias criollitas”.

Conoce a varias generaciones de jóvenes que hoy participan en las marchas funcionales. Algunos, son personas a quienes conoció desde niños, e incluso desde antes de nacer.

“Los conocí en las panzas de la madre. Los vi nacer y hoy ya están corriendo”.

La tradición continúa dentro de su propia familia. Sus hijos participaron de estas actividades y ahora es uno de sus nietos quien sigue ese camino.

Un reconocimiento que la sorprendió

Llegó al hablar del reconocimiento que acaba de recibir. La Sociedad de Caballos Criollos del Uruguay y la gremial de Salto aprobaron que una marcha funcional lleve el nombre de Graciela Delgado. La distinción tiene un significado especial porque, aunque nunca participó montando en la marcha, estuvo presente durante años acompañando la actividad y trabajando junto a veterinarios y organizadores. “Yo nunca monté, nunca participé arriba del caballo, pero sí participé siempre en todas las marchas”.

La noticia la tomó por sorpresa y generó una profunda emoción. Contó que durante la noche le resultó difícil conciliar el sueño porque inmediatamente comenzó a pensar en todo lo que habrá que organizar para llevar adelante la próxima edición. “Estoy muy emocionada por el reconocimiento”.

También recibió numerosos llamados y mensajes de personas vinculadas a la actividad. Entre ellos estuvo Faustino, a quien conoce desde pequeño y que próximamente será padre, quien la llamó para expresarle que se trataba de un reconocimiento justo por tantos años de acompañamiento.

Una vida marcada por los sueños

Graciela Delgado egresó como maestra en 1964, formando parte de la primera generación del Instituto Normal Oficial. Desde entonces, su actividad estuvo relacionada con el medio rural, la educación y el trabajo comunitario.

Recordó especialmente aquellas épocas en las que se trabajaba en conjunto con la Intendencia y el Centro de Salud, desarrollando actividades y policlínicas rurales. “Todo lo que es rural me encantó, me gustó mucho siempre, y me sigue gustando”.

A pesar de estar jubilada, no piensa en detenerse. Su filosofía de vida se resume en una frase que repitió durante la entrevista, hay que seguir soñando.

“Hay que tener sueños en la vida. Se puede llegar a todos lados, al lado que uno quiere”. En la Expo Salto 2026, Graciela Delgado habló con emoción de su pasado, pero también con entusiasmo por lo que viene. Porque, como ella misma sostiene, la edad no determina las ganas de hacer: “El estado del ánimo, del alma, es como uno se siente”.

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