Pocos alimentos son tan completos como el arroz
El arroz es el cereal muy querido por todos. Sus granos recogen con facilidad los aromas de los ingredientes que les acompañan y casan bien con cualquier preparación, dulce o salada.
Además, no cansa al paladar y en el mercado encontramos muchísimas variedades: de grano largo o corto, suelto o apelmazado, blanco, rojo o incluso negro. Esto le da una versatilidad única, difícil de igualar por otros cereales.
Nutrientes del arroz
Más allá de las virtudes culinarias, el arroz, símbolo de abundancia y felicidad, es también un gran alimento.
Es concentrado, contiene nutrientes esenciales para el sostenimiento de la vida, y lo que es más importante aún, en una proporción es óptima para la nutrición humana.
Es tan fácil de digerir que suele ser el primer cereal con el que se inicia la alimentación complementaria del bebé, entre otras razones porque no contiene gluten.
Sin embargo, no hay que olvidar que sus mejores cualidades están en el grano que aún contiene el germen y el salvado (integral), que es cuando atesora ese potencial de vida que hace posible que pueda germinar y desarrollarse.
El arroz fue venerado por su capacidad para mantenernos fuertes y sanos en las duras condiciones de vida de hace miles de años, y hoy sigue siendo necesario para hacer frente a los desafíos de la vida moderna por su generoso contenido en hidratos de carbono (73%) y por la calidad de esta fuente de energía, que lo convierte en un extraordinario combustible para el cerebro.
Después de disfrutar de una buena paella vegetal o un risotto notamos una subida de energía y una agradable sensación de bienestar psicológico. El secreto está en el almidón y la fibra, que hacen que sus granos entreguen una gran cantidad de energía, pero de una manera progresiva y dosificada.