Verena López, presidenta de AFAL 2026 /
Destacó la importancia de acompañar a la institución educativa y los hijos
El compromiso de la comunidad con la educación y el cuidado de las instituciones públicas fue el eje de la entrevista realizada en el Streaming de Diario La Prensa a Verena López, presidenta de la Asociación de Familias del Liceo (AFAL) del Liceo Nº 1 «Instituto Politécnico Osimani y Llerena» Ipoll.
En la oportunidad Verena, hizo un llamado a las familias, comerciantes, exalumnos, instituciones y vecinos de la ciudad, para que se acerquen y colaboren con el histórico centro educativo, considerado el liceo más antiguo del interior del Uruguay y parte fundamental de la identidad de la ciudad.
«¿Quién no pasó por el Liceo IPOLL?», planteó, al recordar la trayectoria de una institución que ha formado a generaciones de salteños y que hoy continúa siendo un espacio de referencia para cientos de jóvenes.
Un polo educativo que necesita el compromiso de todos
López destacó que el liceo se encuentra en un entorno de gran importancia educativa, rodeado de instituciones como la Universidad de la República, la Universidad Católica del Uruguay y la UTU, conformando un verdadero polo de formación para miles de jóvenes.
Consideró necesario que la comunidad se pregunte cuánto está haciendo para acompañar y cuidar ese espacio.
Desde su responsabilidad al frente de AFAL, señaló que actualmente son pocos los padres que participan activamente en las tareas de apoyo, pese a que el liceo cuenta con aproximadamente 1.800 estudiantes.
La asociación procura colaborar con necesidades concretas y cotidianas que muchas veces requieren respuestas inmediatas: desde reparar un vidrio roto hasta conseguir materiales para una actividad o recursos que permitan a los estudiantes desarrollar sus proyectos.
«No es necesario tener mucho tiempo. A veces alcanza con acercarse, escuchar, aportar una idea o difundir una iniciativa», expresó.
Mejorar las instalaciones para los estudiantes
También hizo alusión a la situación edilicia del liceo. La presidenta de AFAL reconoció que el local necesita mejoras y embellecimiento, aunque destacó que ya se han realizado algunas intervenciones, como trabajos de pintura y arreglos de cortinas.
El objetivo es continuar avanzando para que los estudiantes encuentren un espacio más agradable y adecuado para desarrollar sus actividades educativas.
«El local del liceo está bastante venido a menos, pero lo hemos estado pintando, arreglando las cortinas y queremos embellecerlo más para los gurises, sobre todo», manifestó.
Para concretar esas iniciativas, explicó que son fundamentales los aportes y la participación de la comunidad. No necesariamente se trata de contribuciones económicas importantes, sino de sumar capacidades, tiempo, ideas y disposición para colaborar.
Una convocatoria que también nace desde la maternidad
López remarcó que su compromiso no responde únicamente a su función como presidenta de AFAL, sino también a su experiencia personal como madre de un adolescente de 17 años que concurre al IPOLL.
Desde esa perspectiva, sostuvo que involucrarse en la realidad de los centros educativos es una manera de acompañar a los hijos durante una etapa fundamental de sus vidas.
Consideró que estar más cerca de las instituciones donde estudian, conocer sus proyectos y preocuparse por las condiciones en las que se forman son acciones que los jóvenes valorarán especialmente con el paso de los años.
«Es una forma de acompañar a nuestros hijos, de interesarnos por el lugar donde estudian, por su proyecto y por las condiciones en las que se forman», señaló.
Sumar voluntades para construir futuro
Su mensaje fue: no hace falta disponer de grandes recursos económicos ni de demasiado tiempo para colaborar. Lo fundamental es tener voluntad de participar y comprender que cada aporte, por pequeño que parezca, puede generar resultados a largo plazo.
«No es necesario tener dinero, no es necesario tener tiempo, es necesario tener voluntades».
Finalmente, López insistió en que cuidar el IPOLL significa mucho más que mantener en buenas condiciones un edificio histórico. Implica preservar parte de la memoria colectiva de Salto y, al mismo tiempo, apostar a las nuevas generaciones.