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Hablar de Ceibal es hablar de más que un club de barrio. Es evocar la identidad de una comunidad que convirtió el fútbol en motor de integración, crecimiento y sueños colectivos. Lo que comenzó como un equipo que luchaba en divisiones menores se transformó en una institución referente de Salto, con múltiples disciplinas, un fuerte protagonismo en el fútbol femenino y masculino, y un papel social que trasciende lo deportivo.

En diálogo en LA PRENSA Streaming, el secretario de Ceibal, Javier Da Col, repasó la historia, los desafíos y los proyectos de una institución que se define con una frase inmortalizada por Héctor “Pipo” Rodríguez: “A Ceibal lo hace grande su gente”.

EL SALTO HACIA LA GRANDEZA

La década de los 90 marcó un antes y un después. Bajo el liderazgo del histórico “Pipo” Rodríguez, Ceibal inició una revolución que permitió al club ascender a primera división y convertirse en protagonista constante en la Liga Salteña de Fútbol.

Desde entonces, nunca volvió a descender y suma ya ocho títulos salteños, una marca importante para un club de barrio. Lo hizo, en gran medida, apostando a los jugadores de la casa, formados en sus divisiones inferiores, lo que consolidó una identidad propia y un fuerte vínculo con la comunidad.

EL IMPULSO DEL FÚTBOL FEMENINO

Uno de los orgullos más grandes de Ceibal es haber sido fundador del Consejo Único de Fútbol Femenino en Salto. Desde las primeras “Guapas”, en modalidad de Fútbol 7, hasta los equipos actuales de Baby, Sub-14, Sub-16 y mayores, el club abrió las puertas a cientos de niñas y jóvenes que encontraron en la institución su espacio para crecer.

La generación que conquistó la Copa de OFI Sub-14 en 2024 marcó un hito para Ceibal y para Salto. Aquellas “guapitas” no solo levantaron un trofeo, sino que demostraron el talento que emerge del barrio cuando se abren las oportunidades. “Fue fundamental el apoyo de los padres y la comunidad”, destacó Da Col.

Además, Ceibal llegó a competir contra los equipos grandes de la capital, Nacional y Peñarol en torneos de integración, una experiencia inolvidable para las jugadoras y para todo el club.

SOLIDARIDAD QUE SE TRANSFORMA EN GOLES

El recorrido de Ceibal no se explica solo en títulos. En cada paso aparece la solidaridad del barrio como marca de identidad. La hinchada, los históricos “Pibes de la Esquina” o la “Barra de la 12”, son protagonistas de múltiples gestos solidarios: desde recaudar fondos, hasta organizar actividades para el Día del Niño.

En los momentos más duros, como la tragedia que enlutó al fútbol salteño todo, Ceibal mostró su capacidad de unir, de tender la mano y de transformar el dolor en comunidad.

Un ejemplo inolvidable fue el gesto de Universitario, clásico rival, que al coronarse campeón llevó la copa —que llevaba el nombre de Charly Cabrera, referente de Ceibal fallecido— a la sede del club. “Fue un momento muy emotivo y un gesto que nunca olvidaremos”, recordó Da Col.

SEMILLERO INAGOTABLE

El club también se enorgullece de su capacidad de formar jugadores que luego brillan en otros equipos de Salto. El trabajo en el baby fútbol es la base de este semillero. Entrenadores como Belén y Valeria llevan años formando niñas y niños que, con el tiempo, llegan a las divisiones mayores. Hoy, varias jugadoras de primera división comenzaron su camino en esas canchas infantiles.

UN CLUB QUE NUNCA DESCANSA

La vida en Ceibal no se limita al fin de semana. Desde las cinco de la tarde hasta la noche, las canchas del club están llenas de actividad: baby fútbol, entrenamientos de femenino y masculino, partidos inclusivos, actividades escolares y eventos sociales.

El club abre sus puertas también a instituciones educativas, como el jardín 124, cuyos niños realizan allí su educación física. Y fuera del deporte, Ceibal mantiene una presencia activa en la cultura local, con su participación en el carnaval, la elección de su reina y, más recientemente, una escuela de samba que suma identidad y alegría al barrio.

LOS DESAFÍOS DEL PRESENTE

Pese a los logros, Javier Da Col advierte sobre un desafío pendiente: el crecimiento del fútbol femenino en Salto. Aunque Ceibal sostiene equipos en todas las categorías, hoy la liga local cuenta con apenas siete equipos, un número insuficiente para la cantidad de jugadoras que buscan su lugar.

“Hay mucho talento en Salto, pero necesitamos que más instituciones apuesten por abrir espacios para las chiquilinas”, señaló.

RECORRIDO POR LA HISTORIA

El recorrido por la historia y el presente de Ceibal confirma que se trata de una institución que trasciende el deporte. Es la solidaridad en acción, la pasión de un barrio, el esfuerzo de generaciones de familias que ponen tiempo, recursos y corazón para mantener viva la camiseta roja y blanca.

No es casual que el lema del club haya quedado grabado en su camiseta y en su identidad colectiva: “A Ceibal lo hace grande su gente”. Esa gente que llena las canchas, organiza rifas para costear viajes, pinta murales, ensaya samba o simplemente acompaña cada partido con el orgullo de pertenecer a un barrio que convirtió a su club en un símbolo de unión y esperanza.

UNA FAMILIA

Mientras el balón siga rodando en el Rufino Araújo, la historia de Ceibal seguirá escribiéndose. Con cada campeonato ganado, cada generación de gurises que llega al baby fútbol, cada familia que se suma a los proyectos sociales, el club renueva su promesa: ser mucho más que una institución deportiva.

Ceibal es barrio, es familia, es pasión y es también futuro. Y como bien dijo “Pipo” Rodríguez, su grandeza se mide en la gente que lo sostiene, lo alienta y lo hace eterno.

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