La impunidad absoluta de la tiranía
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
Hay tragedias históricas que se agudizan no por el ingenio de sus verdugos, sino por la brutal desfachatez con la que operan. Cuando un régimen totalitario decide abandonar toda simulación democrática, se desnuda ante el mundo como lo que verdaderamente es: una maquinaria de opresión insaciable. Así son las dictaduras comunistas y autocráticas en su fase más terminal; ya no buscan el beneplácito de la comunidad internacional ni se molestan en maquillar fraude alguno con artilugios legales complejos. Simplemente imponen su voluntad por la fuerza. El mandamás en turno decreta que no habrá más elecciones, se acabó, y clausura de un portazo el derecho elemental de un pueblo a decidir su propio destino.
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