Anotaciones Callejeras
En los policiales de La Prensa salen informaciones que vienen de los partes oficiales y también del trabajo que van consiguiendo los periodistas de esta casa, que tienen un olfato especial para rastrear detalles. Vemos por ejemplo, el año pasado, un muchacho que de un supermercado de un barrio se robó un chocolate grande, lo vieron, llamaron a la policía y lo pasaron a la Fiscalía.
Dijo que era para homenajear a su pareja, dejémoslo ahí. A eso le agregamos, más cerca en el tiempo, una muchacha que de un comercio de la Zona Este se llevó unos sahumerios, que no pasarían de cuatrocientos pesos. Está bien, se hace la denuncia, la policía actúa y pasa a Fiscalía para que haga su informe y eleve al juez que decide. Pero habría que buscar algo, una especie de juzgados alternativos que liberen de todo eso a los fiscales que están ocupados, o deberían estarlo, en causas mayores y más importantes.
Claro que es delito robar un chocolate, pero se arma todo un andamiaje con móviles y agentes del Ministerio del Interior, luego del Poder Judicial para algo nimio. Se trata de buscar mejorar todo lo que vemos porque de lo contrario estas cositas, como el robo de una maceta en una casa cercana al Salto Shopping donde la dueña hizo la denuncia y vía cámaras atraparon al ladrón, son minucias para la Justicia y no puede ser que se distraigan en esto. Habría que agrupar este chiquitaje para que no tengan que distraerse en estas cositas menores.
Con mucha frecuencia se realizan actividades sociales, culturales, deportivas en la Plaza Artigas, lo que implica altos volúmenes para atraer a todos. Pero se olvidan de un detalle, no es la Costanera Norte César Mayo Gutiérrez, sino una parte de la ciudad, muy céntrica, que está rodeada de edificios y casas donde vive gente. Por lo tanto esos lindos bailes, esa muchacha que canta con ganas, terminan siendo un martirio para todos los que viven allí y que en forma más que reiterada deben convivir con algo que ellos no pidieron. Estar cerca o enfrente de una plaza debería ser un beneficio por el acceso rápido a un espacio hermoso y libre y no una carta segura de sufrimiento por actos que inundan los oídos de todos enderredor.
Este viernes, que es Viernes Santo para la Iglesia Católica, implica no comer carne roja para los que prodigan la fe que viene de Cristo y se multiplica en cada Diócesis. Pero es eso, que es mucho para el que lo vive y nada para el que no es católico. No implica obligación de comer bacalao o cazón, ni tomar vino y comer dulce de zapallo, sino vivir en la frugalidad pues es el único día del año en que no hay misa pues se espera la resurrección del señor. Para el que cree es mucho.