Menor natalidad e implicancias complejas
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Venimos analizando el tema, no menor, de la enorme baja en la cantidad de niños nacidos vivos en todo el territorio nacional.
Por la formación que tenemos en Ciencias Sociales, recordamos en los noventa tener a un maravilloso economista y demógrafo como Gustavo Calvo, a la postre consultor de las Naciones Unidas, quien nos adelantó esta problemática que hoy tiene el Uruguay. En ese época, los años noventa, soñábamos con llegar a cincuenta mil nacidos vivos por año. Hoy no llegamos a treinta mil, no llegamos a veintinueve mil, o sea que aquellos ideales se fueron al bombo. Pero este tema también repercute mucho en la educación pues ya hay menos chiquitos en los jardines, en los Centro Caif, en los maternales. Una idea que escuchamos de gente vinculada al área, especialista en educación, es pensar en los próximos años, pero no lejos sino en tiempos cercanos, en universalizar las escuelas de tiempo completo para de esa forma aprovechar los lugares. Porque sobrarán espacios en las escuelas por lo que bien podríamos darle ocho horas a los chicos, donde tengan amén de su formación académica clásica por ejemplo idiomas, deporte, más arte, deberes vigilados y salga con el combo armado. No está mal, hay que pensar bien en cómo llevar la idea adelante pero va en camino de atender esta problemática.
Pero miremos con perspectiva económica más general. Ya hay colegios privados en Montevideo cerrando, obviamente por dificultades económicas, pero también les falta el insumo básico, el niño, el alumnos, el preescolar y el escolar. Pensemos en que habrá menor cantidad e cumpleaños, algo que es obvio pero hará que trabajen menos las casas destinadas a estos eventos sociales, se vendrá menor cantidad de ropa y calzado para niño, hará más hijos únicos con todo lo que ello implica en el relacionamiento social posterior.
Cuando se habla de la baja natalidad pensamos siempre en todo lo que hace al aporte de los sistemas previsionales y de salud. Hay un concepto que no es el más lindo pero que se dice en la jerga de la salud y demográfica, "el joven sano paga por el viejo enfermo", lo que quizás es una generalización injusta pero sobre bases reales. Normalmente el joven es sano y gasta poco en la salud, y la persona mayor usa mucho el sistema de salud por el avance de los años y las enfermedades. Asumiendo las mil excepciones es algo que se puede tomar como real. Pero si ese grupo de jóvenes se achica, si cada vez son menos, y si ese grupo de adultos mayores crece y cada vez son más, y a su vez por el avance de la medicina y los sistemas integrales de cuidados cada vez viven más los sistemas de salud, sean públicos o privados van a tener enormes problemas para sustentarse (Fijémonos en lo que pasó recientemente cuando el gobierno por decreto achicó los márgenes de devolución del Fonasa. No lo hizo porque sean unos bandidos, lo hizo como solución precaria y parcial a un problema tremendo, el desfinanciamiento del sistema de salud porque la gente vive más y usa más el sistema y menos cotizantes jóvenes que usan poco el sistema asoman en el horizonte).
Un país que no apuesta a su continuidad empieza a jugarse su futuro. La tasa de reemplazo indica que diez mujeres deberían tener 22 hijos, en el Uruguay diez mujeres no llegan a tener 14 hijos. Estamos casi en la mitad de simplemente mantenernos en órbita. En algún momento el sistema político deberá mirar esto, quizás incentivar la natalidad, no podemos seguir así, necesitamos más uruguayitos que quieran vivir, estudiar y trabajar en las tierras de Artigas.