Sobre sindicalismo y política
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy

Hay una confusión de roles en este país que hace que la gente interprete y asuma que para ser sindicalista hay que ser comunista y que los partidos de izquierda defienden a los obreros per se.
Esta confusión, al menos compleja, da letra a un montón de gente para pararse en una vereda y saltar a la otra como con el peronismo en la Argentina que sirve para todo y se usa para todo. Hace unos días se hizo un paro en el Uruguay, parcial, antes de la votación del Presupuesto Nacional que es una ley que debe entrar como proyecto al Parlamento antes del 31 de agosto. Da gracia que el PIT CNT, que es el brazo sindical del Frente Amplio, le haga un paro a su hermano gemelo. Da gracia porque es nada más que para hacer gimnasia sindical ya que son casi lo mismo, si hasta el PIT CNT le prestó el presidente al Frente Amplio. Esa confusión de roles le quita poder a la democracia pues margina por ejemplo a blancos y colorados de sus espacios sindicales. Wilson Ferreira Aldunate, que tenía las cosas más que claras, decía que al sindicato se iba a obrero, de técnico, de maestro o de profesor, no de comunista o socialista. Y que los blancos tenía el deber de ocupar los espacios. Más claro echémosle agua.
En la Argentina no andan con vueltas en este tema, así les ha ido. Dicen que un día el peronista Menem, privatizador y neoliberal, se reunió siendo presidente electo, o sea que no había asumido aún, con el presidente uruguayo que era el Dr. Julio María Sanguinetti. El de acá le dijo al de allá que le llamaba la atención muchos de sus planteos y la respuesta de Menem, con su tonito riojano fue impecable. "Es que si digo lo que voy a hacer no me vota nadie". Menem fue reelecto y marcó a la Argentina pero vale decir que hoy es visto por muchos como un prócer. La verdad que era un político que entendía perfectamente cómo se movían, pensaban y actuaban los argentinos, sus partes políticas y sus partes sindicales.
Visto en perspectiva Lacalle Pou es de los pocos que entienden esto y por eso se destaca del resto y por ende es por lejos la figura que puede sacar al Frente Amplio del poder. Para hacer política hay que entender, no confundirse, tener convicciones firmes, valores y no ser un veleta por más que a muchos veletas les vaya bien.
Quizás por ello muchas de las baterías frentistas le apuntan al ex presidente pues saben que todo lo que le puedan pegar hoy es rédito en menos votos mañana.
Pero volvamos al nudo central y es la confusión de roles, el querer ocupar todos los espacios, y veamos lo que se sufrió en el sector pesquero con más de dos meses de parate que dejan a miles de obreros sin salario en forma directa pero también indirecta por industria y abastecedores de los barcos. Indudablemente no hay conciencia pero también el sindicalista uruguayo responde a la matriz ideológica comunista, que podrá ser buena o mala según el cristal con que se mire, pero que tiene una sola línea de acción, un solo pensamiento y una sola forma de responder que es, como lo dice Marx en su dialéctica, buscando cambiar las relaciones de producción en la infraestructura y no dialogando en la superestructura donde los comunistas creen que solo perderán pues todo el marco jurídico y político que rodea la infraestructura está tomada por los que en las diferencias de clase salen ganando.
Por lo tanto la pérdida de pluralidad en el sector gremial termina afectando la democracia misma.
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