La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

En el día de la fecha se celebra un aniversario muy significativo en el proceso hacia la consolidación de nuestra independencia y hacia la formación del Estado uruguayo, la Cruzada Libertadora o cruzada de los Treinta y Tres, acontecimiento que consideramos la continuidad de la Revolución Oriental iniciada en 1811.

Los Orientales pasaron a la acción luego del 21 de enero de 1825 cuando el General Sucre derrota en Perú a las últimas fuerzas Españolas en la Batalla de Ayacucho culminando de este modo el proceso de Independencia anticolonial. En este contexto los patriotas se sintieron dolidos de que la única tierra que aún no gozaba de libertad fuera la propia. Fue así como apresuraron
preparativos y en abril de 1825 se lanzó la Cruzada. En dos lanchones cruzaron el Uruguay la noche del 18 al 19 de abril y
desembarcaron en la Playa de la Graseada, en el actual departamento de Soriano.

Francisco Lecoq, Domingo Cullen y el propio Juan Manuel de Rosas han declarado en su época que hubo comunicaciones previas entre Juan Antonio Lavalleja y Fructuoso Rivera preparando el evento. Lavalleja desplegó la Bandera Tricolor una de las Banderas Artiguistas a la que se le agregó en la franja central blanca la leyenda “Libertad o Muerte”.

De inmediato los sublevados comenzaron a marchar rumbo a Montevideo mientras incesantemente aparecían partidas de hombres en armas que se sumaban. Toda la campaña se volvió al alzar como en 1811. El 29 de abril los dos jefes orientales se encuentran a orillas del arroyo Monzón y salen unidos a combatir a los brasileños. Ello supuso la unidad temporal de los dos bandos en que se había dividido la revolución desde 1817, bandos que después serían los partidos.

Según el historiador Lincoln Maiztegui la polémica entre historiadores Blancos y Colorados sobre si el pasaje fue forzado o voluntario es absurda, dada la actitud posterior del Caudillo que obtuvo la victoria de Rincón y en 1828 decidió las cosas en su brillante campaña de Conquista de las Misiones Orientales. Simplemente el General Rivera claro y pragmático vio en ese
momento garantías de seriedad y posibilidades de victoria nunca vistas.

Fue tan importante el pasaje de Rivera a la Revolución que los Orientales llegaron a las murallas sin disparar un solo tiro y Lecor se refugió en la Plaza. Este impulso liderado por Don Frutos llevó a que en toda la Provincia se sucedieran pronunciamientos de Cabildos y personajes en favor de la sublevación.

El desembarco fue decisivo en la consolidación de nuestro Estado Oriental del Uruguay, Republicano, Libre y Soberano, realidad que tenemos que seguir defendiendo y fortaleciendo desde nuestro rol de ciudadanos comprometidos en preservar este preciado legado ofrecido por estos Orientales que dieron su vida por tan valiosos ideales.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte