“Castillo de Agua” /
Una experiencia sonora que invita a escuchar con los ojos cerrados
La poesía, la música y la ambientación se fusionan en “Castillo de Agua”, una experiencia sonora creada por el artista salteño Alberto Chiriff, quien propone al público una forma diferente de acercarse al arte, escuchar con los ojos vendados para privilegiar el sonido por encima de la imagen.
La obra, basada en un poema inédito del fallecido poeta y artista plástico Juancho Martínez, se estrenará durante los sábados de julio en el antiguo vestuario del Club Chaná, un espacio especialmente acondicionado para sumergir a los asistentes en una atmósfera íntima y sensorial.
Un proyecto gestado durante ocho años
Chiriff explicó que la iniciativa comenzó a tomar forma en 2018, cuando apareció el manuscrito completo de “Castillo de Agua”, un poema que Martínez había escrito en 2001 y que hasta entonces solo era conocido parcialmente. “Fue un proceso largo, porque había que encontrar la voz adecuada para el poema. No soy un recitador tradicional; hago recitales de poesía poniendo mi propia voz, buscando que el texto conserve su esencia”, señaló. Desde entonces, la propuesta fue evolucionando hasta convertirse en un espectáculo donde la poesía se combina con paisajes sonoros y música electrónica ambiental creada por el propio artista.
El espacio también cuenta la historia
La elección del antiguo vestuario de Chaná no es casual. Chiriff buscó durante años un lugar que dialogara con la obra. Primero pensó en la vivienda donde vivió Juancho Martínez, conocida como Villa Pepita, y luego en la Unión Ferroviaria, debido a que el poeta había trabajado como ferroviario. Sin embargo, distintas circunstancias impidieron concretar esas opciones.
Finalmente optó por un lugar con un profundo significado personal: el vestuario de Chaná, club al que estuvo vinculado desde su infancia gracias a su familia. “El lugar también forma parte de la experiencia. No quería una sala convencional donde el público simplemente se siente a mirar. Quería un espacio que acompañara el viaje interior que propone el poema”, explicó.
Escuchar antes que mirar
Uno de los aspectos más singulares del espectáculo es que los asistentes permanecen con los ojos vendados durante la función.
Según Chiriff, la idea surge de cuestionar una cultura que privilegia constantemente la visión. “Vivimos diciendo ‘ver para creer’, pero yo, como músico, siempre sentí que el sonido tiene una fuerza enorme. Cuando eliminamos la imagen, la atención se concentra completamente en lo que se escucha”, afirmó.
La experiencia está diseñada para grupos reducidos de apenas doce personas por función, buscando generar un ambiente de cercanía y concentración.
Una invitación al encuentro colectivo
Más allá del componente artístico, Chiriff destacó el valor del encuentro presencial en tiempos donde gran parte del consumo cultural ocurre de forma individual a través de dispositivos electrónicos.
“Sería más sencillo enviar un audio para que cada uno lo escuche en su casa con auriculares, pero no sería lo mismo. Hay algo irrepetible en compartir ese momento con otras personas, incluso sin verlas”.
El artista comparó la propuesta con la experiencia de asistir al cine, técnicamente puede verse una película en casa, pero la vivencia colectiva transforma la percepción de la obra.