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Días pasados, con entusiasmo, autoridades de la Intendencia de Salto anunciaron que la restauración del Ateneo avanza a buen ritmo y que el espacio podría reabrir sus puertas al público el mes próximo. El anuncio generó celebraciones en distintos sectores políticos: jerarcas frenteamplistas destacaron que la concreción se vincula con un proceso iniciado hace aproximadamente cuatro años, mientras que representantes de la actual administración departamental, de la Coalición Republicana, atribuyeron los avances principalmente al trabajo desarrollado durante los últimos siete meses de gestión. En medio del clima de satisfacción institucional, también surgieron opiniones que invitan a reflexionar sobre el alcance de la obra más allá de lo edilicio.

voz de la experiencia en gestión cultural

Una de esas voces fue la de Fernando Alonso, profesional vinculado a la gestión cultural y exintegrante del área de Cultura durante el gobierno departamental de Ramón Fonticiella. Su opinión plantea matices sobre el proceso en curso y el futuro del espacio cultural. Alonso expresó:
“Estoy en el grupo de la primera fila aplaudiendo el anuncio de reapertura de El Ateneo de Salto. Significativo capital, hay solo dos en el país como tal y Salto tiene uno. Comparto breves opiniones. Hace tiempo que en Salto no veíamos a un intendente (titular) en una conferencia de prensa sobre temas de políticas culturales departamentales. Eso cae muy bien. Aparte en particular el intendente habló con pertinencia y avanzó en otros anuncios. En los últimos tiempos El Ateneo tuvo obras e intervenciones en los gobiernos de Coutinho, Lima y ahora Albisu.
Lo que extraña es que tras sucesivas intervenciones-inversiones en un servicio cultural, no se previó un plan de gestión (y acá incluyo sobremanera al Teatro Larrañaga). Nadie apunto a la profesionalización de su gestión, atendiendo una realidad, una deseada proyección y el reclamo de todo el sector artístico. Sin ello, estamos condenados a repetir malas historias de una sala mal utilizada y en un tiempo nuevamente estropeada. Pero la gestión profesional va mucho más allá del celoso cuidado, implica planificación y acción como crear, programar con calidad, dignificar y jerarquizar los servicios que presta, apuntar a ampliar los públicos, entre otras elementales. El problema es a veces no entender de qué se trata y no asumir que se puede (y debe) acudir a quienes si saben, con sobrada experiencia (evitando la todología). Y así como se dieron alentadores anuncios, en el mismo acto se dieron señales muy preocupantes. Hablar que se lustró el piso como un logro, mmm. Adelantar que se construirán "vestuarios" en lo que se supone serían camarines, mmmmm. Y lo más patético, exhibir el mural "restaurado" como si hubiese sido un buen trabajo, donde en su lugar se hizo un verdadero atentado artístico patrimonial. Las fotos hablan por si solas. Estas señales sí preocupan.
Estamos frente a un gran anuncio y a un gran problema".

 

Infraestructura y gestión: el debate abierto

El planteo introduce un eje de discusión que trasciende la restauración material del edificio y apunta a la planificación cultural de largo plazo. La reapertura del Ateneo aparece así no solo como una noticia relevante para la agenda cultural del departamento, sino también como un punto de partida para debatir la profesionalización en la gestión de los espacios públicos destinados al arte y la cultura.
Mientras la expectativa crece ante la inminente habilitación del histórico recinto, las opiniones ponen de manifiesto que el desafío no se limita a la obra concluida, sino a la manera en que el espacio será administrado y proyectado hacia la comunidad artística y el público en general.
De este modo, entre celebraciones y advertencias, la reapertura del Ateneo se instala como un acontecimiento que combina ilusión y debate en torno al futuro cultural de Salto.

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