Víctor Pacín /
“En seguridad vial estamos poniendo la carreta delante de los bueyes”
En una entrevista en la sala de streaming de Diario La Prensa, el especialista en seguridad vial Víctor Pacín realizó un crudo diagnóstico sobre la situación del tránsito en Uruguay. Con experiencia en el sector automotor y en formación de inspectores, Pacín apuntó contra el sistema de cálculo de patentes, el esquema de multas, la falta de educación vial y la ausencia de políticas integrales que prioricen la prevención por sobre la recaudación.
Su mirada es crítica, pero también propositiva: insiste en que el país necesita más educación, más equidad y un enfoque que apunte a modificar conductas antes que a castigar económicamente.
Patentes, “Se cobra impuesto sobre impuesto”
Uno de los primeros temas abordados fue el costo de la patente de rodados. Pacín recordó su experiencia trabajando en una empresa importadora de vehículos de alta gama, donde el Estado solicitaba información detallada sobre cada unidad marca, modelo, motor y valor de venta para calcular el tributo. “El valor de venta ya incluye impuestos. Sin embargo, se calcula un porcentaje sobre ese valor final. Es decir, se termina cobrando impuesto sobre impuesto”.
Según explicó, el problema se agrava con la depreciación de los vehículos. Autos que hace 15 o 20 años eran de alta gama hoy pueden tener un valor de mercado similar al de un cero kilómetro más económico. Sin embargo, en muchos casos pagan una patente significativamente más alta. “El mercado marca el precio real de un vehículo. No puede ser que un auto que hoy vale 15 mil dólares pague el doble de patente que otro de igual valor solo por su origen o su categoría original”.
Pacín también puso en duda los criterios de referencia utilizados para fijar valores fiscales y señaló la falta de transparencia en los mecanismos de cálculo. “Vivimos en un país democrático. Tiene que haber un sustento claro que explique por qué se fija determinado valor”.
Multas impagables y falta de defensa
El especialista fue especialmente crítico con el sistema de multas. Aseguró que muchas sanciones económicas son “impagables” y que eso genera un efecto contraproducente, altos niveles de morosidad y descrédito en el sistema. “Hay multas de 15 o 18 mil pesos. Para mucha gente es imposible pagarlas”, señaló. Además, cuestionó que no exista una instancia real de defensa previa al pago. “Si querés presentar un descargo, primero tenés que pagar. No hay forma de defenderte antes”.
Para Pacín, también existe un problema de equidad. Dos personas pueden cometer la misma infracción, pero el impacto económico es muy diferente según su capacidad de pago. “A uno no le mueve la aguja pagar 14 mil pesos. A otro le cambia la economía familiar del mes”. En ese sentido, criticó los regímenes de amnistías o quitas periódicas que reducen recargos para incentivar el pago. “El que cumplió en fecha parece un tonto. No se lo premia ni se lo respeta”.
Inspectores y percepción de recaudación
Otro punto polémico fue el sistema de incentivos para inspectores de tránsito. Pacín recordó que históricamente ha existido un esquema por el cual los funcionarios perciben un porcentaje vinculado a la cantidad de multas labradas. “Un servidor público que cobra un sueldo y horas extras, además tiene comisión por multa. Es ambiguo”. Si bien aclaró que no pone en duda la labor de todos los inspectores, advirtió que este tipo de mecanismos puede afectar la percepción ciudadana sobre la finalidad de los controles. “La peor multa es la multa al voleo, la que no detiene al conductor y se aplica sin interacción. Ahí pueden existir errores”.
Libreta por puntos, una buena idea, mal implementada
Pacín se mostró de acuerdo con el sistema de libreta por puntos, pero advirtió que su implementación requiere un contexto adecuado. “Queremos imitar a Francia o España, pero no tenemos el mismo nivel de infraestructura ni de educación vial”, afirmó. Comparó la situación con “poner a un niño de primer año directamente en sexto”. A su entender, antes de avanzar con sanciones más severas debería fortalecerse la formación ciudadana. “Hay personas que todavía no saben la diferencia entre estacionar y detenerse, o qué significa una doble línea amarilla”. La falta de conocimiento se refleja, según indicó, en conductas cotidianas, adelantamientos indebidos, giros mal ejecutados, desconocimiento de prioridades de paso y circulación con luces apagadas.
Rutas que no son rutas
El especialista también cuestionó el estado y el diseño de la red vial uruguaya. “En Uruguay no hay rutas, hay calles mejoradas”, afirmó, al comparar con autopistas europeas o estadounidenses de múltiples carriles y sin cruces frontales. Señaló especialmente el caso de la Ruta 3, con tránsito pesado constante y tramos donde el adelantamiento resulta riesgoso. “Muchas rutas atraviesan pueblos. Eso no es una ruta en el sentido técnico”. Los choques por alcance cuando un vehículo impacta desde atrás a otro que circula a menor velocidad son frecuentes, especialmente en zonas donde automovilistas reducen la marcha para ingresar a localidades.
Celular, luces y distracción permanente
Para Pacín, uno de los mayores problemas actuales es la distracción al volante. El uso del celular es, a su juicio, una de las principales causas de siniestros. “La gente maneja pensando en otras cosas. No está presente”. Como ejercicio, propuso observar en una esquina céntrica cuántos vehículos circulan con luces encendidas y señalero activado correctamente. Su estimación es baja: apenas dos o tres de cada diez autos. También alertó sobre prácticas peligrosas como llevar niños en el asiento delantero o incluso sobre las piernas del conductor. “Si explota el airbag, puede provocar lesiones gravísimas”.
Educación y un tribunal de faltas
Más allá de las críticas, Pacín planteó una propuesta, la creación de un tribunal de faltas especializado en tránsito. “Alguien debería poder presentarse ante un juez y decir: me equivoqué, pero no puedo pagar la multa. ¿Qué alternativa tengo?”. Propuso sanciones alternativas como trabajo comunitario o restricciones horarias de conducción. Para el especialista, estas medidas generan mayor impacto educativo que una multa económica. “La educación y la conciencia son la clave”. Recordó el cambio cultural logrado con la campaña antitabaco y consideró que algo similar podría ocurrir con la seguridad vial si se brinda información completa y sostenida.
Un problema cultural
Pacín concluyó que Uruguay enfrenta un problema cultural profundo en materia de tránsito. La siniestralidad sigue en aumento y, según él, no alcanza con endurecer sanciones. “No medimos el riesgo. No somos conscientes de lo que nos jugamos cada vez que salimos a la ruta”. Para revertir la tendencia, propone un enfoque integral, educación desde edades tempranas, infraestructura adecuada, normas claras, controles transparentes y un sistema sancionatorio más justo.