León XIV pidió abandonar plan de consagrar obispos propios /
“Un pecado de extrema gravedad”
Las tensiones entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX) alcanzaron un nuevo punto crítico tras la negativa del grupo tradicionalista a cancelar la consagración de cuatro nuevos obispos en Suiza, pese a la advertencia directa de excomunión automática por parte del papa León XIV.
El sumo pontífice, que hizo de la unidad eclesial una prioridad desde el inicio de su pontificado, envió una carta urgente al superior de la fraternidad, el reverendo Davide Pagliarani, en la cual calificó la iniciativa como un acto cismático y “un pecado de extrema gravedad”. León XIV solicitó de manera enfática al referirse a los planes de consagración que, según el derecho canónico, constituyen una ruptura deliberada con la Iglesia católica: “¡Les ruego y les pido de todo corazón¡ ¡Vuelvan sobre sus pasos!”.
El conflicto entre el Vaticano y la SSPX se centra en la decisión unilateral de la fraternidad de nombrar obispos sin autorización papal. Este hecho, de concretarse, implicaría la excomunión inmediata tanto para los nuevos obispos como para quien realice la consagración, replicando la situación ocurrida en 1988 con el fundador del grupo, el arzobispo Marcel Lefebvre. Aquel antecedente marcó el inicio de una división que, pese a intentos de acercamiento, sigue sin resolverse completamente.
Pagliarani, líder actual de la SSPX, respondió al papa mediante una carta en la que solicitó más tiempo antes de que se adopten sanciones. En la misiva, afirmó que su intención no es separarse de Roma, sino “servirla por medios extraordinarios” y justificó la consagración como una respuesta a un supuesto “estado de necesidad” dentro de la Iglesia.