Mercedes Vigil y su desafío politico /
Una voz crítica que busca instalar una nueva agenda política
Desde el streaming y los medios, la escritora impulsa una reforma constitucional, cuestiona el tamaño del Estado y se posiciona como referente de una corriente liberal emergente. La escritora Mercedes Vigil ha intensificado en los últimos meses una serie de intervenciones públicas —a través de programas de streaming y entrevistas periodísticas— que delinean una propuesta política clara: reformar la Constitución, reducir el tamaño del Estado y promover un cambio de paradigma en la vida pública nacional. Sus declaraciones, de fuerte tono crítico, han generado repercusiones en distintos ámbitos, al tiempo que la ubican como una figura emergente dentro de una corriente liberal que gana visibilidad en la región.
Un Estado “agotado” y distante de la ciudadanía
En una entrevista concedida telefónicamente a La Prensa, Vigil sostuvo que “el Estado se ha transformado en el peor enemigo del ciudadano de a pie”, al tiempo que afirmó que el modelo actual atraviesa una etapa de “agotamiento”. Según su visión, la estructura estatal ha dejado de cumplir su función original de protección para convertirse en un aparato burocrático ineficiente, “manejado por burócratas políticos”.
Críticas a la política y al sistema institucional
La escritora también apuntó contra el sistema político, denunciando altos niveles de ineficiencia y cuestionando la falta de avances en materia de transparencia. Recordó, por ejemplo, iniciativas legislativas que —según afirmó— fueron desestimadas con rapidez, como un proyecto impulsado por Pedro Bordaberry para apartar a dirigentes sospechados de corrupción. En paralelo, lanzó duras críticas al funcionamiento institucional, señalando una supuesta pérdida de independencia judicial. “Votamos en democracia, pero no vivimos en una república”, expresó, aludiendo a una concentración de poder que, a su entender, debilita el equilibrio entre los distintos órganos del Estado.
Educación, cultura y disputa de valores
Otro de los ejes centrales de su discurso es la educación. Vigil cuestionó los valores que, según ella, se transmiten en el sistema educativo, en particular al mencionar figuras como José Mujica y Ernesto Che Guevara, a quienes criticó duramente. Asimismo, denunció la existencia de una “hegemonía ideológica” en ámbitos académicos y culturales, afirmando haber sido objeto de censura por sus posturas políticas. En ese sentido, sostuvo que la academia atraviesa una crisis que refleja, en parte, la situación general de la sociedad.
La “ola liberal” y el nuevo escenario regional
Vigil enmarca sus planteos dentro de un fenómeno más amplio: el resurgimiento de corrientes liberales en América Latina. En particular, destacó la figura del presidente argentino Javier Milei como expresión de ese cambio. Para la escritora, esta “ola liberal” representa una reacción frente al crecimiento del Estado y busca “devolver el poder al ciudadano”. En ese marco, también cuestionó lo que denomina una cultura de la “victimización”, a la que calificó como “el Santo Grial del siglo XXI”.
Hacia una plataforma política
Si bien Vigil no ha formalizado una estructura partidaria, el conjunto de sus declaraciones configura una narrativa coherente que apunta a incidir en el debate público. La propuesta de reformar la Constitución, junto con el énfasis en la reducción del Estado y la defensa de la libertad individual, delinean los ejes de una eventual plataforma política. “Nunca he cobrado un peso del sistema político”, afirmó, reivindicando su independencia. Sin embargo, su creciente exposición y la contundencia de sus planteos la posicionan como una figura a seguir dentro de un escenario político en transformación.