Anotaciones Callejeras
Estamos en medio de una campaña electoral y los discursos políticos son y serán moneda corriente de aquí hasta las elecciones, el domingo 11 de mayo. ¿Usted se dio cuenta que todos hablan del “qué hacer” pero muy pocos o ninguno habla del “cómo hacerlo”? Nos decía un lector hace unos días. Y la verdad que tiene razón el hombre. Los mensajes de qué se va a hacer en caso de llegar al gobierno abundan, pero la explicación coherente y sensata de cómo se logrará eso, suele brillar por su ausencia.
Hay quienes dicen que el problema es que los periodistas no preguntan esas cosas. Pero en verdad sí se pregunta y se repregunta. Lo que pasa es que hay personas muy hábiles para responder, y entonces, al decir (o intentar decir) cómo van a hacer determinadas cosas, inician una vez más una espiral interminable de palabras, que siempre termina en seguir diciendo qué piensan hacer, pero no cómo.
Poniéndole un poco de humor a la cuestión, una persona nos decía que hace unos años, era común que a algunos (o varios) políticos se les pusiera el apodo de “horneros”, porque “todo lo construyen con el pico”. Ahora hablando más en serio, de lo que no hay dudas es que la elaboración de discursos políticos no deja de ser un arte y hay quienes son, en esa materia, brillantes artistas. Además, en general se nota evolución en ellos. Si usted recuerda los inicios en la actividad política de algunos candidatos y los compara con lo que son, ha habido una evolución evidente, discursos y posturas que se han pulido con el tiempo. Sabemos también de algunos políticos, que antes preparaban y estudiaban largamente sus discursos. En cambio hoy, ya la experiencia hizo que “le agarraran la mano” a la cuestión y se desenvuelvan como pez en el agua hasta cuando tienen que dar un discurso improvisado.
Cambiando pero no mucho de tema…Lo que sigue es una inquietud que nos trasladaba hace poco una señora asidua lectora de LA PRENSA. ¿Cuándo las leyes que rigen la veda electoral alcanzará también a los medios digitales y especialmente a las redes sociales? Esta señora, nos decía, siente “un gran alivio” cuando en las horas previas a la elección se silencia la propaganda política, pero claro, en soportes digitales sigue. Las leyes corren de atrás, “siempre van corriendo atrás de la liebre”, nos decía. Y la verdad, es que la invasión de propagandas y publicidades es impresionante. Usted no puede entrar a un portal, a una red social, o a un simple juego de entretenimientos incluso, que ya lo bombardean con avisos, realmente apabullan. ¿Hay forma de escapar de esa realidad?
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