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Martes de la semana  pasada. Son las 19:23. Un niño, de aproximadamente ocho años, circula por la Avenida Julio Delgado de norte a sur, pasó calle Guaraní y va, por decir una señalización, rumbo a la Plaza Flores, en un monopatín eléctrico sin casco, sin chaleco refractario, sin nada, pero encima por la corriente contraria, la corriente Este, lo que obliga a los autos que van correctamente rumbo al norte a zafarlo como pueden.

Una locura total, hace más de doscientos metros por el lado que no debe, la gente que viene de frente debe correrse para no llevarlo puesto, aparece el ómnibus municipal de la línea uno y el conductor se sorprende, no hay palabras para describir tanto disparate de un niño al que seguramente sus padres o amigos le dieron un vehículo y salió a hacer algo, algo que no corresponde, un disparate. Cuando se acerca al cruce con la calle Charrúa decida cambiar de senda e ir correctamente a la parte Oeste de Julio Delgado. No lo pasaron por arriba por esas cosas de la vida, o porque Dios lo cuida, pero él provocó a todo el mundo. Salto, de tardecita en una avenida llena de tránsito.

 

Está muy bueno que se siga funcionando en el local de atención a las personas en situación de calle del Mides con apoyo de otros organismos del Estado como la Intendencia en calle Grito de Asencio a metros de Brasil, pleno centro de Salto. Esto genera, a su vez, una especie de peregrinar de todos lados de la ciudad de personas que necesitan la atención, pasar la noche, la alimentación del Estado que se demuestra en este tipo de acciones. Pero esa gente anda en la vuelta, revuelve las volquetas cercanas, espera que abran con todo lo que ello genera, muchas veces con problemas de adicción, con mascotas que no pasan seguido por el baño de la veterinaria, se entiende, generando incomodidad a los vecinos, comerciantes de la zona más a la gente que usa las paradas de ómnibus que hay en esa esquina y que son muy utilizadas. Quizás sería bueno un móvil policial en la esquina para dar tranquilidad a todos, porque se pueden generar roces innecesarios.

 

Está muy bueno el tema de los "corredores" que se implementó para dar agilidad al tránsito en varias arterias como Zorrilla de San Martín, como Grito de Asencio, que la verdad la gente respeta. El problema es que ir por os corredores no implica participar del Campeonato Mundial de Fórmula 1, si se asume la alegoría, pues hay salteños que ven la preferencia y entienden que hay una orden de acelerar y no es así. Preferencia sirve, pero precaución también.

 

 

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