Anotaciones Callejeras
Hay una preferencia acentuada de los salteños por usar la zona de la Plaza Treinta y Tres, con preferencia en lo más cercano a la Jefatura de Policía de Salto, para estacionar los vehículos. Es que se entiende que ante la mirada y las cámaras de la policía disminuye la delincuencia predatoria callejera y se puede perfectamente compartir el razonamiento. Eso sí, los vecinos de la zona, los que viven realmente en las inmediaciones, están cansados de luchar por un espacio para estacionar por esto que decimos líneas arriba.
De fondo está el viejo tema del estacionamiento en Salto que hace estrilar a más de uno. Hay zonas como el microcentro, o en la parte baja de calle Uruguay donde no hay un solo lugar para estacionar de lunes a viernes y donde gente que va a hacer trámites, consultas o a trabajar da vueltas y vueltas buscando un lugarcito que a la larga aparece allá cerca del puerto, por ejemplo si hablamos de esa zona de la ciudad. O todo lo que hace al entorno de la Junta Departamental es también un lugar esquivo para dejar el coche, o la moto, porque también estos estacionamientos se saturan y generan roces y rayaduras o la rotura de espejos de tan encimados que están los birrodados.
Naturalmente que no se entra en temas individuales pero llamó la atención que las semanas anteriores se dieran informaciones en la parte fúnebre de nuestro Vespertino de muchas personas en el entorno de los cincuenta años y menos. Pueden ser muchos motivos pero no deja de llamar la atención pues con el avance de la medicina y los tratamientos se han ido logrando aportes que hasta el cáncer se puede dominar, tomado a tiempo claro está, por lo que esto no deja de ser curioso.
Se estiman que diez mil personas en Salto tienen actividad laboral no formal y que hacen de todo. Acá va el señor que en el fondo de la casa tiene un horno y hace bizcochitos y malteadas para vender en el barrio y los almacenes, al choripanero, el que sale a vender empanadas, las muchachas que traen ropa de moda y comercializan entre las compañeras de estudio y en redes sociales. Es realmente mucho, gente que no aporta a la seguridad social pero que hace algo para sobrevivir y estamos tan acostumbrados que lo tomamos como algo natural pero es dinero que no entra al Estado, es gente que vive sin cobertura, sin seguro, sin caja, sin respaldo del sistema de salud. Claro que algo hay que hacer para sobrevivir, se entiende, pero son cifras preocupantes si la miramos en perspectiva.