Anotaciones Callejeras
En la necesidad de buscar fuentes de trabajo los salteños las pelean en todos lados. Uno de los recursos que últimamente ha crecido y mucho es el de trabajar de acompañantes de enfermos ya sea en internación en sanatorios, Hospital o en el hogar mismo. Para esto existen varias empresas de acompañantes que por determinadas cuotas mensuales otorgan la posibilidad de darle una cobertura de ocho, dieciséis o veinticuatro horas a la persona que paga o por la que se paga. También por otro monto se puede incluir la asistencia por esas horas determinadas en el hogar. Pero también hay gente que "vende" sus servicios a partir de su experiencia, que ha cuidado a tal persona y a tal otra lo que le genera cierto "cartel" por así decirlo.
A veces lo hacen así, de boca, cobrando por día, puede ser doscientos pesos la hora o más, si es una empresa establecida cobra nocturnidad que luego le vierte al funcionario. Una forma muy clara de hacer las cuentas. En cambio lo otro, en negro, puede deparar sorpresas posteriores como reclamos ante el BPS.
Lo cierto es que hay un mercado muy grande de trabajo por allí porque la gente vive más, los hijos tienen menos tiempos y se profesionaliza la atención. Ya no quedan tanto aquellas tías solteras y sin hijos que se encargaban de los abuelos; incluso si las hay tienen otros planes. Finalmente hay que decir que muchas veces desde las propias entidades de salud se dice que tal persona "no puede estar sola" debido por ejemplo a sus problemas para ir al baño o usar una chata lo que a la larga termina siendo clave para estimular la contratación de personal.
Hay situaciones dolorosas, y el cierre de un comercio lo es, que a veces dependen del azar. O como decía una crónica añeja, depender de las enclenques patas del azar. A partir de una tormenta muy fuerte, casi una turbonada que se dio en nuestra ciudad, se generó el cierre del mítico Papa Frita, histórico mercadito que estuvo siempre frente al Liceo Piloto, o sea el Liceo número dos Antonio María Grompone de Paraguay y Zorrilla de San Martín.
Afectó mucho la estrucutra del comercio que tenía siempre la buena clientela de alumnos, docentes y funcionarios del instituto educativo. A partir de eso no reabrió y se perdió un local emblemático, que pasó por varios dueños, pero que era un estandarte del Cerro. Una pena pues son espacios de trabajo, de comercio, de vida de Salto que van quedando por el camino, en este caso por la citada turbonada.