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El reciente debate sobre la situación económica de Uruguay ha puesto en el centro de la discusión dos perspectivas opuestas dentro del Frente Amplio. Mientras el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, sostiene que "no hay ninguna bomba" dejada por el gobierno de Luis Lacalle Pou, algunos legisladores del Movimiento de Participación Popular (MPP), como el senador Daniel Caggiani y la senadora Bettiana Díaz, insisten en que la realidad fiscal heredada es crítica.

Oddone, en su informe ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, aseguró que el país mantiene una "situación económica sólida" aunque con "desafíos fiscales" que exigen cautela en el gasto. Sus declaraciones contrastan con la posición de algunos legisladores del oficialismo, quienes han preferido instalar un relato catastrofista. Caggiani, por ejemplo, afirmó irónicamente que "más que bombas hay cráteres y agujeros enormes". Por su parte, Díaz denunció que el gobierno anterior dejó "un mamarracho maquillado" en materia económica.

Ante estas divergencias, el presidente Yamandú Orsi intentó mantener un tono moderado. "El informe que dio el ministro de Economía en el Parlamento es la síntesis y la respuesta" a estos cuestionamientos. Agregando que "hay algunas luces anaranjadas a las que hay que prestar atención". Tras lo cual, llamó a la "responsabilidad a la hora de emitir declaraciones" que no aportan al debate ni a la gestión del país”. Más allá de las posturas políticas, lo que resulta evidente es hay una innegable tensión, entre la visión técnica del ministro Oddone y el discurso de ciertos legisladores del Frente Amplio, particularmente del MPP. La pregunta clave es quién marcará el rumbo económico del gobierno: ¿la gestión basada en datos y análisis o un relato construido para justificar un mayor gasto público? El desafío del gobierno de Orsi es claro: equilibrar la necesidad de fortalecer la inversión y el crecimiento sin comprometer la sostenibilidad fiscal. 

Oddone ha enfatizado que este compromiso es "un tema central" y que se debe ser cuidadoso con el gasto. No obstante, el programa de gobierno del Frente Amplio contempla un aumento significativo del gasto en asistencia social, lo que podría generar tensiones internas si no se logran los equilibrios necesarios. En este contexto, el discurso de Caggiani y Díaz parece más orientado a justificar futuras decisiones de aumento del gasto que a una evaluación objetiva de la herencia económica. Sin embargo, insistir en un relato de crisis sin fundamento técnico podría generar incertidumbre innecesaria en los mercados y en la ciudadanía. La economía no se gobierna con discursos, sino con decisiones responsables. Oddone ha dejado claro que no hay "bombas" fiscales, sino desafíos que requieren gestión y prudencia. Orsi, por su parte, ha optado por una posición intermedia, reconociendo los retos sin caer en alarmismos. Ahora queda por ver si primará la visión técnica y pragmática o si el gobierno se dejará llevar por una narrativa política que podría comprometer la estabilidad fiscal.En definitiva, más allá de los discursos y estrategias partidarias, la pregunta central sigue en pie: ¿qué rumbo tomará el gobierno de Orsi? ¿Se regirá por la realidad económica o por una agenda política que busque instalar un relato conveniente? La respuesta a esta interrogante definirá en gran medida el futuro económico del país.

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