El costo de la democracia
- Por Nery Pinatto - Director de MPC Consultores
El Estado uruguayo es tan enorme como costoso. Los más de 24 mil millones de dólares anuales que consume para funcionar lo convierten en uno de los más caros de América en relación con su población y con su Producto Bruto Interno. Sostener esa estructura implica una presión fiscal elevada y permanente sobre empresas, trabajadores y jubilados. Pero ese es solo el punto de partida. El proceso de elección de sus administradores en el Primer Nivel de Gobierno —Poder Ejecutivo y Poder Legislativo— también tiene su propio costo operativo, y no es menor.
En cada elección nacional se designan 1 Presidente, 1 Vicepresidente, 30 senadores y 99 diputados. En total, 131 cargos electivos. Si se distribuye el gasto total del proceso electoral entre esos 131 políticos electos, el costo por cada uno asciende a casi 300.000 dólares, es decir, alrededor de 12.000.000 de pesos al tipo de cambio actual. En este análisis no estamos tomando en cuenta el segundo nivel de gobierno que son los intendentes departamentales, ni el tercer nivel que son los Alcaldes de municipios, que también representan un peso considerable para el bolsillo de los contribuyentes uruguayos. Ya con solo ver el costo del primer nivel nos da una idea de la realidad descabellada.
Veamos de dónde surgen estos números.
En las elecciones internas, el pago por voto a los partidos políticos asciende a 1.625.000 dólares. A eso se suman 3.500.000 dólares correspondientes al costo de organización y realización. Total: 5.125.000 dólares.
En la primera vuelta nacional, el pago por voto a los partidos políticos trepa a 23.917.000 dólares, más 3.500.000 dólares de costo operativo. Total: 27.417.000 dólares.
En la segunda vuelta, el pago por voto es de 2.500.000 dólares, más 3.500.000 dólares de organización. Total: 6.000.000 de dólares.
El gasto total del ciclo electoral asciende entonces a 38.542.000 dólares. De ese monto, 28.042.000 dólares corresponden a transferencias a los partidos políticos y 10.500.000 dólares a costos organizacionales. Si se divide el total entre los 131 cargos electos, el costo por cada político alcanza los 294.213 dólares.
Pero el gasto no termina con la elección. A los políticos no solo hay que elegirlos: luego hay que mantenerlos durante cinco años de mandato.
El sueldo e ingresos del Presidente de la República durante el período completo suman aproximadamente 1.620.000 dólares. El del Vicepresidente, 1.200.000 dólares. Los sueldos e ingresos de los 129 legisladores durante cinco años alcanzan los 116.100.000 dólares. Si se suman estos montos al costo de elección, el gasto total llega a 157.162.000 dólares.
En términos individuales, cada uno de los 131 políticos electos implica un costo cercano a 1.200.000 dólares en cinco años. Para dimensionarlo: el costo promedio en cinco años de un jubilado o de un trabajador con ingresos mensuales de 30.000 pesos ronda los 40.000 dólares. Es decir, el costo promedio de un político de este primer nivel de gobierno es casi 40 veces mayor que el de un ciudadano común.
Más allá de las interpretaciones ideológicas, los números invitan a una reflexión profunda sobre la eficiencia y el retorno que recibe la sociedad por semejante inversión. ¿La calidad legislativa, la gestión ejecutiva y los resultados en materia de desarrollo, empleo, seguridad y bienestar social justifican ese nivel de gasto? ¿Existen mecanismos de control y evaluación de desempeño proporcionales al costo que se asume?
Cuando el Estado crece sin una evaluación estricta de su eficiencia, el riesgo es que la relación costo-beneficio se vuelva estructuralmente deficitaria. En un país pequeño como Uruguay, cada millón de dólares tiene un impacto significativo. Por eso, discutir el tamaño, el costo y la productividad del sistema político no es un ejercicio retórico, sino una necesidad democrática. Los recursos son de todos; la responsabilidad sobre su uso también debería serlo.
Uruguay sigue siendo estructuralmente caro, y el sistema político es parte del problema, tal vez por eso, no encuentran la solución para que Doña María y Don José tengan menos peso subre sus espaldas.