Correr para sanar y compartir /
El Club de Corredoras de Salto se prepara para un nuevo desafío en Maldonado
El próximo sábado 28, quince integrantes del Club de Corredoras de Salto viajarán al departamento de Maldonado para participar en un trail running en el Cerro Tupambae, ubicado en el Ecoparque cercano a Gregorio Aznárez. Anahí Custodio explicó en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa que “La carrera no es solamente ir a correr”. “Se vive en el entrenamiento, durante la competencia y también después, cuando colgamos la medalla y seguimos hablando de lo que pasó”.
El grupo partirá desde Salto en una minivan el sábado por la mañana y competirá sobre las 17 horas. Algunas corredoras enfrentarán un recorrido de 8 kilómetros y otras, con mayor experiencia, se animarán a los 15 kilómetros. El terreno será exigente, senderos irregulares, pasto, barro, agua y, por supuesto, cerros que pondrán a prueba la resistencia física y mental.
Entrenar el cuerpo y la mente
El club, que ya lleva cinco años de trayectoria, cuenta actualmente con unas 50 mujeres activas. No es la primera vez que viajan a competir dentro del país. En otras oportunidades han llegado incluso a llenar un ómnibus con 40 corredoras, acompañadas en ocasiones por sus familias.
Para esta carrera, las participantes que correrán 15 kilómetros llevan aproximadamente tres meses de preparación específica. Las principiantes, en cambio, optan por la distancia más corta. El entrenamiento incluye prácticas en espacios locales como el Parque Solari, Parque Harriague y el Parque del Lago, donde buscan simular terrenos similares a los que enfrentarán en el este del país.
En cuanto a la organización, Custodio aclara que el viaje no lo gestiona ella sola. Andrea y Eugenia Stábile se encargaron de coordinar la logística, el contacto con los organizadores e incluso aseguraron duchas para el grupo antes del regreso a Salto, considerando que el barro será parte de la aventura.
Aunque lo ideal no es llegar el mismo día de la carrera, las distancias y responsabilidades laborales obligan a adaptarse. La alimentación también está planificada, priorizan carbohidratos y cada corredora lleva lo necesario para mantener la energía durante la jornada.
El boom del running tras la pandemia
Para Custodio, el crecimiento del running en Salto tiene un punto clave, la pandemia. “Fue un antes y un después”. Tras el confinamiento, muchas personas buscaron actividades al aire libre como vía de escape y bienestar. El running y el ciclismo se convirtieron en opciones accesibles y liberadoras.
Ella misma recuerda los inicios del club en plena emergencia sanitaria. Con protocolos estrictos, distanciamiento y tapabocas, comenzó con apenas cinco mujeres en una plaza. “Me decían que estaba loca, que quién iba a ir a entrenar en ese contexto”. Sin embargo, el grupo fue creciendo progresivamente hasta consolidarse como una verdadera comunidad.
Hoy es habitual ver corredores en la costanera, en la ciclovía o en las principales avenidas de la ciudad, a cualquier hora del día. Lo que antes eran participaciones aisladas en carreras puntuales, ahora son grupos numerosos que entrenan de manera constante.
Mucho más que ejercicio físico
Si bien el entrenamiento físico es fundamental, Custodio pone el foco en otro aspecto: la salud mental. “De nada sirve tener un cuerpo escultural si no estamos en paz con nosotras mismas”.
Además de entrenadora, ella también es corredora y reconoce que salir a trotar le permite despejarse, desestresarse y recargar energía para su trabajo diario. Considera que los grupos de running se han convertido en espacios de contención emocional. “No somos psicólogos ni terapeutas, pero muchas veces somos el primer lugar al que la gente recurre cuando necesita sentirse acompañada”.
En el caso del Club de Corredoras, el desafío es aún mayor, sostener un grupo numeroso de mujeres con historias, edades y experiencias diferentes. Custodio reconoce que no siempre es sencillo, pero establece reglas claras basadas en el respeto. No tolera comentarios que descalifiquen o generen competencia negativa entre compañeras. “La competencia es con una misma”.
Mantener esa energía y esos valores es, para ella, tan importante como completar una carrera. “Todas estamos acá por un bien en común: sentirnos bien con nosotras mismas. Ese es el límite y el punto de partida”.
Proyección y futuro
A cinco años de su creación, el Club de Corredoras no solo se consolida, sino que también proyecta nuevos desafíos. Custodio reconoce que existen conversaciones para organizar alguna carrera en Salto que atraiga participantes de otras regiones, especialmente fomentando la participación femenina.
Mientras tanto, el objetivo inmediato es disfrutar la experiencia en el Cerro Tupambae, compartir el viaje, el esfuerzo y la satisfacción de cruzar la meta juntas.