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Pakistán, Afganistán, Gaza, Guadalajara, Venezuela, Ucrania, Irán… geografía del mundo que muchos vamos conociendo por la cantidad de bombas que caen y los muertos que se suman. El mundo se ha prendido fuego; no de golpe, lo han ido quemando intereses que salen de lo peor del ser humano, que ya afloró en el génesis de los tiempos cuando un hermano mató a otro.


Ese Mundo en llamas tira chispas que han caído imparables en estas costas, desde hace muchos años. “Vivimos quejándonos e insultando: estamos quedando como los vecinos…” ¡Si habremos escuchado frases como esa!. No fueron casualidades, se transformaron en el anuncio y después crónica de la vida diaria. Aquellas violencias son ahora las nuestras; aquellas miserias, son las que ahora recreamos; ese inconformismo violento, también es el nuestro: las chispas de un mundo en llamas, se han instalando. ¿Y la construcción de la vida?
Por eso digo con convicción ¡Bien Orsi en su mensaje del primer año! Aplaudo el pensamiento, pero sobre todo el fundamento en que se basa: “Un año de gobierno. Uruguay no es sólo un país: es una forma de ser. Cuidarlo es mi deber más profundo. Y mientras el mundo cambia y se agita, nosotros seguiremos construyendo, día a día, este Uruguay tranquilo que nos incluya a todos.”

Ese es el pensamiento del presidente a su país. ¿Quién puede estar en contra? Aún quienes salgan a criticarlo e incluso abuchearlo, saben que ese es el gran objetivo. Tranquilidad que incluya a todos; que implique panza llena y corazón contento, que abone la esperanza común, sin desplazados, sin explotados, sin discriminaciones. Es la síntesis de más trabajo, para mejor vida; más respeto por el sólo hecho de vivir acá; más oportunidades para todos; mayor estabilidad…

Posiblemente mi fe en el ser humano me lleva a establecer esos elementos como bases del pensamiento presidencial; mi confianza y las realizaciones que en un año se ha ido concretando desde el Ejecutivo. Las mejoras a estudiantes, asalariados, jubilados, emprendedores, son puntos de apoyo de la ansiada “tranquilidad”. Ese país es el que la mayoría de los uruguayos queremos. Posiblemente no gratifique a algunas minorías: las defensoras de los privilegios del capital o quienes aspiran a cambios tan rápidos y drásticos, que no están siendo posibles de golpe en el mundo que se ha recreado.

Estoy consustanciado con el inicial tipo de país que está tratando de construir el gobierno nacional y desde esta tribuna verbal trato de transmitirlo. Las chispas del incendio del mundo llegaron y llegarán. Puede parecer pobre mi aspiración de Vivir en Paz. Lo escribo con mayúsculas, porque vivir no es durar, y en paz es con plenitud, no con la calma de los sepulcros.

Las primeras chispas ¿ideológicas? Hace tiempo que aterrizaron, encendiendo discursos con mucho odio y regando incongruencias sin razones. Arribarán otras más tangibles: las explosiones en Oriente, encarecerán el petróleo y esos precios inflarán nuestros combustibles…y vaya a saber cuántas cosas más.Es necesario aplaudir el mensaje de Orsi, defensor del Uruguay de Paz y Vida plenas para todos.

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