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Por la Licenciada Ana Claudia Acosta 

En este artículo vamos a reflexionar sobre el concepto de identidad asociado a las “identificaciones actuales”, con la aparición en redes sociales de los “therians” y “furry”.

¿Qué es la construcción de la identidad?

La misma implica comprender, representar y ser consciente de quiénes somos y de cómo nos consideramos social y personalmente, implicando: la autoestima, la capacidad de autoreflexión y autobservación así como la conciencia de uno mismo (Lingiardi y McWilliams, 2017).La identidad es el conjunto de características y rasgos que percibimos de nosotros y que nos permiten definir, frente a los demás, quiénes somos, qué deseamos y hacia dónde queremos dirigirnos en nuestro desarrollo vital personal, relacional, profesional y social.

¿En qué momento se va construyendo la identidad?

El mismo se prolonga a lo largo de toda la adolescencia e inicio de la etapa adulta, y es una construcción dinámica que puede variar durante su construcción. Se manifiestan la exploración es una función que permite clasificar potenciales alternativas y el compromiso que permite seleccionar y adherirse a una o más alternativas.En las últimas semanas hemos visto en redes sociales, y en las conversaciones cotidianas, comentarios sobre los Therians.

¿Cómo se definen los Therians?

Es alguien que se identifica total o parcialmente con un animal. Esta identificación puede expresarse a través de gestos, movimientos o accesorios simbólicos, como collares o prendas específicas.

 ¿Cómo se define a los Furry?

La cultura furry se centra en el interés por animales antropomórficos: personajes con rasgos humanos como hablar, caminar en dos patas o vestirse.

A diferencia de los therians, los furrys no creen ser animales. Su vínculo es creativo, artístico y social.

La diferencia central entre ambos fenómenos está en la voluntariedad y en la percepción del "ser".

  • para un therian, se trata de una identidad interna.
  • para un furry, es una afición voluntaria vinculada al arte y la recreación.

 reflexión:

En redes sociales se impulsó la visibilidad del fenómeno, especialmente entre adolescentes y jóvenes a nivel mundial.

Con esta expansión también surgieron debates sobre salud mental, límites sociales y comprensión intergeneracional.

Desde las propias comunidades insisten en la necesidad de diferenciar conceptos y evitar estigmatizaciones: no se trata de una "tribu urbana", sino de distintas experiencias que comparten una misma idea, relacionarse con un animal, aunque desde perspectivas muy distintas.

Las sugerencias psicológicas:

Para quienes no comprenden estos fenómenos, y han alimentado temores, les sugiero que se animen a dialogar con los jóvenes, sin críticas, ni estigmatizaciones, cada uno debe ser visto desde su individualidad y los motivos que llevan a estas representaciones y construcciones de identidad pueden ser muy variados. El respeto y el diálogo son la clave para lograr mayores niveles de tolerancia social, comprensión y respeto.

Reevaluar si como adultos compartimos la cantidad de tiempo necesaria para las necesidades de los jóvenes, si algunos pudieron percibir que ha habido un mejor trato hacia los animales que hacia ellos mismos, si el mundo adulto les genera temores, la necesidad de pertenencia a un grupo,  por lo que prefieren percibirse desde otra especie diferente, si las conductas sociales que han visto de los que los rodean hacen que no se sientan, ni quieran pertenecer a la especie humana, existen múltiples factores que pueden llevar a un ser a no querer vivenciarse como ser humano, o a tener la necesidad de pasar tiempo sin serlo.

Más allá de las razones, prioritariamente está en acercarse con respeto y generar canales de comunicación con ellos/as, y si lo desean pueden buscar acompañamiento de un profesional en salud mental para contribuir con el bienestar familiar.

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