Gira la rueda
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Por Gabriel Paique
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En algún momento disfrutamos de la letra de aquella canción que es realmente una poseía y que nos muestra la realidad de los distintos momentos que transitamos en esta vida, pero con el correr de los años nos vamos dando cuenta que aquello de “cambia, todo cambia”, es la mirada de las nueva generaciones, pero el “pan y circo” se mantiene desde la época romana.
Un poeta satírico romano, Juvenal señaló en latín la frase “panem et circenses”, conocida en nuestra lengua como “pan y circo”. Cuando al pueblo se le daba comida y espectáculos, que eran carreras de carros o combates de gladiadores, algunos con animales, para mantenerlos distraídos, dóciles. Una manera que gobernantes y emperadores usaban para asegurar el control político.
Cualquier similitud en estos tiempos, corre por cuenta de quien lo quiera comparar y acá volvemos a aquello de que cambia todo cambia. En este caso los espectáculos son diferentes, pero es una parte importante para mantener con cierta sonrisa a aquellos que cuentan con ciertas necesidades, pero la van a seguir teniendo, pero mientras tanto la vuelta de la “rueda” continúa girando. Es parte de nuestra vida, que muchas veces intentamos cambiar, pero la realidad nos va mostrando que poco se puede hacer, ya que es algo que viene de lejos y lo único que queda es tratar de aprovechar cada momento, como nos enseñaba aquel juego, “Antón Pirulero”, donde cada cual atendía su juego, el que no lo atendía perdía, pagando alguna “prenda”.
Siempre alguien paga, generalmente el más distraído y así transcurre la vida diaria en cada uno de nosotros. En aquellos tiempos estaban aquellos que miraban con preocupación la decadencia de mirar o pensar, tratar de proponer algo diferente, lo que en general ya está incorporado, incluso hoy día se mantiene. Basta con mirar alrededor nuestro y ver como la vida va transitando sus caminos de la misma forma que hace varios siglos atrás, es que la realidad o necesidad diaria de cada uno de nosotros, muchas veces nos dejamos “engañar” por la urgencia de los tiempos, donde al final nos damos cuenta que los cambios son aquellos que otros ya lo manejan de otra forma.
La mejor manera de calmar las “aguas” es aquello que viene de la época de los romanos con “panem et circenses” y que lo hacen todos aquellos que de una manera u otra asumen la responsabilidad de gobernar, es algo que se instaló, para quedarse. Una manera de controlar y calmar los ánimos de aquellos que tienen una mirada diferente, asistir para encontrar la respuesta o la sonrisa que puede resultar pasajera, ya que los problemas seguramente se van a mantener. Asegurar el control y de esta manera seducir de futuro para el momento de ir a buscar el voto. Algo tan viejo como la vida misma, aquello de que el “vivo vive del sonso y el sonso de su trabajo”, que dependiendo de las economías, las realidad nos muestra nuestro espíritu diferente.
“Panem et circenses” o “Pan y Circo” es algo que viene desde hace mucho tiempo, pero han cambiado los números, donde el espectáculo es diferente, pero tan efectivo como siempre, ya que la generaciones van cambiando. Vamos a compartir parte de la letra de la canción que escuchamos de Mercedes Sosa: “Cambia lo superficial/cambia también lo profundo/ cambia el modo de pensar/cambia todo en este mundo. Cambia el pelaje la fiera/ cambia el cabello el anciano y así como todo cambia/ que yo cambie no es extraño. Cambia, todo cambia”. Es así, “que yo cambie no es extraño”, mientras que la rueda gire.