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El edil en Montevideo por el Partido Nacional Gonzalo Gómez brindó una conferencia de prensa luego de que su asesor, Pablo Leiva, fuera condenado por lavado de activos producto de ingresos del narcotráfico en el marco de la operación Trazador en Brazo Oriental. Gómez reconoció que Leiva era su asesor, pero aseguró que “las pocas comunicaciones” que tuvo fueron a través de Lucio, el hijo del condenado, y con quien el edil dijo tener “un vínculo personal”. “Es un vínculo de asesoramiento, como tantos contratos que la junta brinda a los ediles”, indicó Gómez. El edil asumió el error de haber “contratado” a Leiva a través de la “confianza” e insistió en que fue Lucio quien le recomendó trabajar con su padre. Gómez desconocía las labores ilegales de Pablo Leiva y comentó que el hijo le había dicho que trabajaba “en un Cambio”. “Yo no me puedo hacer responsable ni asumir la responsabilidad de esta persona”, añadió, pero comentó que sí se hace cargo de haber contratado a Leiva.

El curul contó que precisaba una persona que lo ayudara a establecer contacto con la ciudadanía. Sin embargo, desde marzo hasta ahora, Gómez comentó que, de hecho, esa tarea no la hacía Leiva, porque finalmente era el propio edil quien estaba en contacto con la gente. Gómez comentó que a Leiva se le pagaba el sueldo todos los meses, precisamente, más de $ 50.000 nominales.

Hasta aquí la crónica respecto a este edil blanco de Montevideo que había contratado a una persona, padre de otro trabajador suyo, que terminó en la cárcel por posesión de drogas. Aparentemente el edil blanco montevideano nada tiene que ver directamente con los hechos, pero si indirectamente -así lo estimo yo- puesto que 1) lo contrató a sugerencia del hijo del hombre involucrado en los delitos que también trabajaba con el edil; 2) ya hacía unos meses que el contratado cobraba $50 mil por mes pero no trabajaba de manera efectiva alguna o visible; 3) lo anterior era sin perjuicio que se trataba de un vínculo de asesoramiento, como tantos contratos que la junta brinda a los ediles.

Digamos que el asunto se tardó en cuanto a la situación del edil porque este se encontraba en China realizando tareas de formación inherentes a su cargo. Hubo que esperar a su regreso para tomar declaraciones y auscultar su posición al respecto. A partir de lo cual puede decirse, por lo menos, el uso indiscriminado y peligroso de los fondos públicos por tener la capacidad de contratar gente sin la menor necesidad y además nulo control de los antecedentes y de las futuras gestiones. El padre preso, el hijo separado de su cargo (pero libre) y el edil suspendido provisoriamente por el Partido Nacional.

Un atropello monumental. Un cargo de edil honorario cuestionado por comportamiento y actitudes. Un asesor preso y otro -su hijo- despedido. Muy desagradable todo, este muchacho debería renunciar al cargo que por ahora mantiene sin perjuicio de su licencia actual. Mientras tanto todos, más o menos, hacen leña de árbol caído.

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