Miremos para adentro…
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Por Ramón Fonticiella - Ex Intendente de Salto
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rfonti08@gmail.com
Estimado/a lector/a: no lo estoy invitando a dormirse, sugerencia que parece cantada al decir “mirar para adentro”. Trato, respetuosamente, de sugerir que observemos para adentro de nuestra realidad nacional. Ahora que cada vez quedan menos latinoamericanos en la copa del mudo, podemos bajar parte de la emoción futbolera, dejar algo más libre el razonamiento y ocuparnos de nosotros. Mi propuesta concreta es ¡dar un grito de libertad! Y liberarnos de la presión de quienes quieren hacernos pensar mal siempre.
Si unos países se destrozan en guerra Y SUBE EL PETROLEO, automáticamente nos hacen gritarle al gobierno que es un disparate subir la nafta. Y ahora que por las mismas razones se ha equilibrado el precio del crudo, no se escucha un aplauso por la baja de los costos.
Hace un par de años el gobierno de turno aumentaba discretamente las jubilaciones, y luego descontaba ese plus del próximo aumento legal; la administración del castigado Orsi, ha superado con creces la mejora de las jubilaciones para julio (2,5 % en lugar de 1%) , no descuenta, pero nadie lo saluda.
El Poder Ejecutivo, infamemente denostado por críticas a la inseguridad, ha echado mano a un recurso “instrumental” para mejorar los patrullajes; le llueven piedras de todos lados. La gata de doña Flora es un poroto…
Hace menos años que los dedos de una mano, el gobierno de entonces, entregó un pasaporte para salvarle el cuello a un narco; la “clase informante” no se rasgó las vestiduras, tampoco los autodenominados “fundadores de la nacionalidad”. Lamentablemente ambos círculos (¿concéntricos?), han hecho novelas dignas de Edgar Allan Poe, con la compra de una camioneta por parte del presidente, SIN PLATA DEL ESTADO. Los mismos que gritan hasta enronquecer, ni carraspearon al sumar los cientos de miles de dólares que nos costó el presidente Lacalle en la residencia de Suárez: lo mantuvimos con tal boato, que el mismísimo Luis XIV, se pondría celoso.
Tiene derecho lector, lectora, a discrepar, a decir que estoy equivocado (aunque es cierto como que la FIFA arregló la pena del goleador de Estados Unidos) pero dejemos de lado las hipocresías y las falacias: pensemos. El Mundial se terminó para Uruguay (casi para toda América Latina): usemos la cabeza para razonar en serio. No nos dejemos manipular: veamos y consideremos los avances que, en plena malaria planetaria, el paisito ha ido desarrollando. A mí también me gustaría que mis amigos y familiares ganaran lo suficiente para vivir bien, ahorrar para el futuro, construir una buena vejez, y todo lo positivo. En eso estamos, no todos por supuesto, pero no todos están estancados o marcha atrás. No se deje engañar: no agarre un cuchillo por el filo, no crea que el caudillo lo ha transformado en superhéroe y doblará el filo. Pensemos qué avances (chicos o grandes) hay realmente, y que la generación permanente de descontento es una forma de manipula cerebros. No es de ahora, es más viejo que el agujero del mate, sólo que en la actualidad la “mala entraña“ de propios y extraños se ha perfeccionado para convencer.
Libérese: piense por si mismo.