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Espero no ser el único que siente la soledad del Presidente Orsi. Siempre se ha dicho que en cargos electivos de gran responsabilidad, como lo es la Presidencia de la República, existen momentos de soledad en dónde es solo uno con su cabeza y sus pensamientos. Donde las decisiones las puede tomar acompañado, pero las más difíciles siempre las toma uno. Aquellas que si salen bien son de todos, pero si salen mal son exclusivamente del Presidente. Eso de que padres de la victoria hay muchos, pero de la derrota uno solo.

Y no creo que esté solo porque no tenga gente al lado. Tiene un montón de gente, tanto útil como de los otros, los ‘‘amigos del campeón’’. Pero noto esa soledad, ese desamparo, esa utilización meramente instrumental de Orsi como Presidente, a la hora de tomar medidas. A la hora de decir ‘‘quiero ir por acá’’ o ‘‘quiero esto’’. Quizá será por la dinámica ejecutiva que conlleva, con esa libertad que le da a sus Ministros que termina siendo una descoordinación atroz que lo único que transmite es inseguridad gubernamental. No es la primera vez que un Ministro lo contradice por diferencias ideológicas (y puramente dogmáticas) que se ven a varias leguas. Ministros que, en otras palabras, lo desautorizan en su actuar como primer mandatario.

Castillo lo volvió a hacer con los vehículos militares Mamba: Orsi anunció su despliegue y el Ministro salió a martizarlo públicamente horas después. Seguramente Castillo habrá festejado todos estos días por el pequeño gran tema del que no se percataron… no se pueden utilizar sin permiso de los Estados Unidos (que ironía de la vida). Imagínense al encargado para América Latina de la Casa Blanca cuando se enteró que el país al que se le donó vehículos militares beligerantes los usaría contra la propia población para solucionar problemas internos. Por lo menos raro. Nadie advirtió al Presidente. No lo cuidaron antes del anuncio y lo dejaron solo después.

Volviendo a sus contradictores, así como no tiene sentido y pega en la credibilidad del país tener un Presidente que de mañana dice una cosa y de tarde otra… Tampoco tiene sentido que el Presidente anuncie una medida al mediodía y a la tarde su propio Ministro lo desdiga.

Lo veo apretado. Señor Presidente, suéltese. Vaya y haga. No ceda ante las presiones internas que hasta quisieran que usted renuncie. Las mejores medidas que ha tomado son porque se ha saltado a los compañeros ortodoxos cuasi burocráticos y lentos, que hablan un idioma que no existe más en el mundo. También a los que tienen que consultar por todo a múltiples órganos para la solución perfecta ‘‘integral e interdisciplinaria’’, cuando no todas las decisiones se pueden tomar así. Y cuando invoco al pragmatismo de Orsi, no pienso en ‘‘transfuguismo político’’. No pienso en que ahora, mágicamente, él nos haga creer a todos los uruguayos que el destino del país es diametralmente otro del que esbozó en campaña y ganó. Se puede ser pragmático sin ser un tránsfuga. El Presidente Vázquez jugaba suelto, con otra lógica pragmática, más que nada en el segundo mandato. Aún así cuestionable, no era De Gaulle, pero gobernaba. A Orsi le quedan cuatro años y las encuestas ya le avisan… o pega un volantazo o sigue la debacle.

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