Una crisis en Argentina en 2027 con todo lo que nos implicaría
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Luis Caputo, el ministro de Economía, recibió una noticia que no se sabe si festejará: Kristalina Georgieva dijo que la Argentina no necesita más ayuda financiera. Frente al escenario planteado, no está claro que la declaración sea alentadora. Caputo presentó un programa financiero para transmitir tranquilidad y asegurar que el año próximo se pagarán los bonos. Según su planteo, los inversores renovarán sus títulos en lugar de reclamar el dinero y el Banco Central tendrá suficientes dólares para entregárselos al Tesoro, a cambio de pesos, de modo que pueda afrontar los vencimientos.
La pregunta es si el escenario que presenta Caputo contempla la amenaza de un candidato, como podría ser Axel Kicillof, que puede crecer frente a ese electorado que pretende un cambio. Si aparece, ¿nadie irá a comprar dólares? ¿Todos renovarán su deuda con el Estado? ¿O se necesitará más dinero? Es decir, Caputo parece querer tranquilizar al mercado con un plan financiero presentado para un escenario de absoluta calma. Para eso no se necesita un plan financiero, sino para la hipótesis de que exista un riesgo. En ese caso, las cuentas no están cubiertas y haría falta salir al mercado a pedir dinero o recurrir nuevamente a la billetera de Trump.
Acá convienen tomar aire y pensar lo directamente relacionados que estamos con la Argentina, sobre todo en este Litoral Norte donde tenemos un montón de ciudades, villas y pueblos que sienten cuando el país vecino empieza a devaluar. Por ejemplo, todo lo que nos complica recordando el fatídico año 2023 cuando iban con quinientos pesos y se hacían una fiesta en las tierras albicelestes. Qué pasaría entonces si Argentina vuelve al "Plan Platita" y se les da al gobierno de turno por imprimir y generar una falsa sensación de abundancia.
Porque de fondo subyace el problema de lo caro que es el Uruguay por lo que siempre, desde tiempos inmemoriales, la gente se recuesta en la frontera para conseguir precios más bajos y abaratar la canasta familiar. Además Brasil por ejemplo es una potencia mundial en café, chocolate, pollo, cerdo y los derivados de todos estos productos comestibles por lo que es muy difícil competirle. A eso se suma Argentina que tiene una enorme producción de cereales, harinas, alimentos no perecederos, carnes, lácteos que pueden hacer la diferencia. Se dice que Arcor es el mayor productor mundial de caramelos, y aunque no lo sea pega en el palo por lo que enfrentar esos monstruos es muy difícil. Sí les deseamos una economía ordenada como más o menos va llevando Brasil, el tema casi siempre es Argentina y sus saltos estadísticos en la economía que tanto nos perjudican y que lo sentimos por todos lados en esta parte del país.
Alguna vez el ex ministro de Economía y Finanzas, ingeniero Alejandro Vegh Villegas, dijo que había que tener socios lejanos y estables y no apuntar a una región demasiado volátil lo que es cierto. El problema es que los países no pueden mudarse, tienen que quedarse en el lugar y por costos de fletes y logística es siempre bueno comercializar con los vecinos. El tema es que los vecinos son inestables. Veamos lo siguiente y desafiamos al amigo lector al que recurrimos a su memoria. ¿Cuándo la Argentina anduvo bien, estable, previsible económicamente? La verdad que podrá ser algún año, o cuando los Kirchner agarraron la plata de las Afap, siempre ellos tan dispuestos a apropiarse de lo ajeno como está harto probado. Pero recurrentemente el país hermano vive turbulencias al menos en los últimos cincuenta años, por lo que para todo el Uruguay y más para nuestro región Litoral Norte siempre es un desafío convivir con sus turbulencias.