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Hay una pregunta que es válido hacerse. Se trata de si Salto, la ciudad y los que vienen a ella, por ejemplo gente del interior del departamento y turistas, pueden asumir la gran cantidad de supermercados que hoy se tienen.

Recordamos cuando allá en 19 de Abril haciendo cruz con Ferro Carril abrió el Zuni, "el primer supermercado", luego estaban Arreseigor y el Chiquito de Dacoll Hermanos. Por tiempo era la base pero  luego apareció El Revoltijo para rivalidar sobre todo con la gente, tremenda, de Barbieri & Leggire. El Revoltijo, bien pensado, acuñó en los ochenta un jingle que la rompía. "Una cosa es ser gran y otra cosa es la grandeza, El Revoltijo es la empresa..." dedicado a Barbieri & Leggire. Así El Revoltijo pisó fuerte y se consolidó en el Centro y la Zona Este. Con el tiempo fue dándose la llegada de cadenas nacionales. Ta Ta frente al hoy local del BPS, pero era un Ta Ta sin lácteos, frutas, verduras, carnes y fiambres. En el año 2000 dio el gran salto al local de Solari, de Dr. Soca y 19 de Abril. Arrasó con dos ofertas tremendas, por un lado mantas y otro termos. La gente se llevó hasta lo que le sobraba. Y con el Salto Shopping y Terminal fue el momento de Multiahorro, cadena nacional que al tiempo devino en otro Ta Ta que se consolidó con uno en el Cerro de Salto inaugurado hace más de una década. Tres casas. No olvidemos a Cosalco, cooperativa de consumo pero que no solo tiene socios sino que es abierta al púbico, se expandió a la zona del Barrio Artigas y es un actor muy fuerte en el medio. En forma concomitante aparecieron supermercados en los barrios, apareció Felice, con sus formatos y varios locales, Los Rusitos y hoy tenemos esa mole de El Dorado. Todos ellos dan trabajo genuino, hacen aportes al BPS y ayudan a mover la economía, claro está. Y esto, como todo análisis hecho por la inteligencia humana está sujeto a fallas y olvidos, por lo que algún actor económico se nos quedará en el tintero.

Pero dos preguntas nos hacemos de cara al futuro.

La primera es cómo impactará en el comercio chico, en el boliche de barrio esta situación. Cómo recibirá el comerciante del día a día esta irrupción del supermercadismo en Salto, que tiene muchos programas de fidelización de clientes, que tiene ofertas tremendas que a veces es difícil estar cerca. Ese bolichito que además fía, que fracciona la yerba, el azúcar y el arroz, que espera que se cobre el sueldo o la jubilación para cobrar está en una verdadera encrucijada porque además recibe los productos de distribuidoras que magia no pueden hacer allí; y digamos que en los bolichitos y en las distribuidoras hay muchos puestos de trabajo también, no lo podemos obviar.

El otro tema es que esos supermercados que nombramos más los que están en los barrios compiten por el cliente pero no lo pueden reproducir por lo que vale interrogarse si todos podrán suportar el trajinar de la vida económica. En ese marco conviene recordar que hay que prender vela a Javier Milei pues si vuelven los kirchneristas con sus eternas devaluaciones y empieza el éxodo de salteños a Concordia no aguanta nadie este tirón.

De todas maneras es válido destacar que Salto se consolida como la ciudad más importante detrás de la capital a nivel de todo el país y que todos quieren estar acá. A pesar de nuestra informalidad y problemas de empleo, notorios ambos, es bueno que nos valoren y que entiendan lo conveniente de venir a las tierras de Marosa. Cabe esperar entonces que el salteño valore esto y ante la menor bajita en el cambio no salga disparado a darle plata a otros países cuando el trabajo se genera acá, los impuestos se pagan acá y al Estado al que reclamarle es el de acá.

 

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