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Las altas temperaturas ya se sienten con fuerza y todo indica que los próximos días serán aún más exigentes. Con registros que podrían superar largamente los 40 grados, la ola de calor empuja de manera natural a miles de personas a buscar alivio en el agua. En ese escenario, el río Uruguay vuelve a ocupar un lugar central como opción refrescante, cercana y atractiva. Disfrutarlo es posible y deseable, pero siempre bajo una premisa ineludible: hacerlo con prudencia y respeto.

El río ofrece alivio, paisaje y momentos de encuentro. Sin embargo, no siempre se presenta en las mejores condiciones para el baño. En estos días, su altura estacionada y relativamente baja esconde peligros que no siempre son visibles a simple vista. Pozos profundos, remolinos inesperados y sectores de fuerte correntada conforman una combinación que puede resultar letal si se subestima su fuerza. La experiencia, lamentablemente, demuestra que el río no perdona las imprudencias.

Guardavidas y Prefectura Naval

Por eso, resulta fundamental atender y respetar las indicaciones de los guardavidas y del personal de la Prefectura Naval. Las zonas habilitadas no son una sugerencia caprichosa, sino el resultado de evaluaciones técnicas que buscan preservar la vida. Hay sectores donde no se puede ni se debe ingresar, por más tentador que resulte. Ignorar estas advertencias es exponerse a riesgos innecesarios.

Salto Chico

Un caso emblemático es el entorno de Salto Chico. Dejarse llevar entre rocas y pequeñas cascadas puede parecer divertido, casi un juego, pero encierra un alto nivel de peligro. La fuerza del agua, combinada con superficies irregulares y desniveles ocultos, puede transformar un momento de disfrute en una situación crítica en cuestión de segundos.

Puede ser peligroso...

Nadie desea presenciar episodios trágicos que enluten a familias y a toda la comunidad. El río Uruguay puede ser generoso y brindar jornadas inolvidables, pero también puede cobrar muy caro el exceso de confianza. Saber nadar no siempre es suficiente: un calambre, una corriente más fuerte de lo habitual o una caída pueden desencadenar un desenlace no deseado.

Termas del Dayman o Arroyo San Antonio

En estos días de calor extremo, también se multiplican las visitas a otros cursos de agua y piscinas naturales, como las termas del Daymán o el arroyo San Antonio. Todos ellos son espacios valiosos para el descanso y el esparcimiento, pero ninguno está exento de riesgos. La clave es la misma en todos los casos: prudencia, atención y respeto por las normas. Disfrutar del verano y del agua es parte de nuestra identidad. Hacerlo con responsabilidad es la mejor manera de garantizar un fin de semana feliz, sin sobresaltos ni tragedias evitables. El río está ahí para ser gozado, pero siempre con la seriedad que merece. Porque cuidarse es, también, cuidar a los demás.

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