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El departamento de Salto enfrenta un escenario de creciente preocupación por la sucesión de fenómenos climáticos adversos y el aumento sostenido del nivel del río Uruguay. Así lo expresó Aquiles Mainardi, coordinador del CECOED, en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, en la que confirmó que las evacuaciones comenzarán de forma anticipada y comenzarían hoy. 

Mainardi expresó que las previsiones apuntan a una crecida que podría superar los 12 metros, mientras las lluvias previstas en la cuenca media y alta del río podrían agravar la situación en los próximos días. En ese contexto, sostuvo que el departamento debe prepararse para un fenómeno de larga duración, con consecuencias que podrían extenderse hasta marzo, abril o mayo del próximo año.

Más de 100 viviendas afectadas por el temporal

El temporal del miércoles, con vientos superiores a los 125 km/h, dejó más de 100 viviendas con daños parciales o totales en sus techos, además de árboles y cables caídos.

El CECOED coordinó tareas con Bomberos, UTE y el gobierno departamental para eliminar riesgos. También se recomendó suspender las actividades en la Escuela Nº 120 hasta garantizar la seguridad.

Mainardi dijo que estos fenómenos agravan un problema estructural, la precariedad habitacional, tanto por las condiciones de las viviendas como por su ubicación en zonas expuestas a inundaciones.

Las evacuaciones comenzarán antes de lo previsto

Confirmó que el operativo de evacuación se adelantará respecto de las previsiones iniciales. Aunque se manejaba el 12 de octubre como referencia, el aumento del río y la información recibida de Salto Grande llevaron a acelerar los preparativos.

Mainardi explicó que el intendente había convocado al Comité Departamental de Emergencias antes del último temporal, debido a las señales de que el ascenso del río se estaba anticipando por el agua que llegaba al embalse de Salto Grande.

Las evacuaciones en una primera etapa, entre las cotas de 12 y 13 metros, se estima que entre 170 y 200 personas podrían necesitar ser trasladadas. Si el río continúa subiendo y alcanza el tramo comprendido entre las cotas de 13 y 14 metros, la cantidad de personas desplazadas podría aumentar considerablemente.

Mainardi subrayó que la evolución dependerá, en buena medida, de las precipitaciones previstas en la región. Además del río Uruguay, varios cursos de agua del departamento ya presentan niveles superiores a los habituales. La saturación de los suelos agrava el panorama, incluso lluvias de unos 20 milímetros pueden escurrir rápidamente porque la tierra ya no absorbe más agua.

Refugios y asistencia para las familias

El operativo contempla distintas modalidades de asistencia, tanto para quienes deban trasladarse a centros de evacuación como para las familias que puedan abandonar sus hogares por sus propios medios, pero necesiten apoyo.

El primer espacio previsto para recibir evacuados es el club Salto Uruguay, que puso sus instalaciones a disposición de la emergencia. También se trabaja en el acondicionamiento del local Bernasconi, con reparaciones para evitar filtraciones, tareas de limpieza y mejoras en los servicios higiénicos.

Se evalúan otros espacios para almacenar las pertenencias de las familias y para alojar a personas que requieran condiciones particulares de privacidad, autonomía o atención vinculada a situaciones de salud y discapacidad.

Mainardi destacó que la asistencia no se limitará al alojamiento. Incluirá alimentación, ropa de cama, colchones y atención sanitaria, además del seguimiento de quienes permanezcan cerca de sus viviendas por temor a perder sus pertenencias.

Remarcó la importancia de mantener equipos trabajando diariamente en el territorio para identificar necesidades y atender los problemas sanitarios que puedan surgir tanto en los refugios como en otros lugares donde se instalen las familias.

Coordinación institucional y cultura de prevención

El coordinador del CECOED valoró el trabajo conjunto de las instituciones que integran el Comité Departamental de Emergencias. Consideró que la articulación permite aprovechar mejor los recursos económicos, materiales y humanos, y que el objetivo debe ser siempre brindar la mejor respuesta posible a la población.

Reconoció que ninguna planificación puede garantizar una preparación absoluta frente a una emergencia, ya que pueden aparecer imprevistos que obliguen a modificar rápidamente las prioridades.

Mainardi dejó un mensaje dirigido a la ciudadanía e hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y de respeto a las alertas meteorológicas.

“Esto de que las advertencias se hacen y nunca pasa nada” es una conducta que, debe cambiar. Recordó que el temporal del 18 de julio ya había demostrado las consecuencias de subestimar estos fenómenos y señaló que los episodios recientes vuelven a poner sobre la mesa esa responsabilidad colectiva.

Su recomendación fue, ante una alerta, es preferible cuidarse, permanecer en los hogares cuando sea posible y evitar exposiciones innecesarias. “Siempre hay un mañana mientras tengamos vida y tengamos salud”. 

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